viernes, 12 de marzo de 2021

HUBO una vez... La historia de los pueblos sumergidos rescatada por el Patio Teatro

Hubo una vez... un pequeño pueblo perdido en las montañas, con sus casas de piedra, su plaza mayor, su torre de la iglesia, su cementerio. Hubo una vez una pareja de enamorados que se habían hecho viejitos tomados de la mano mientras la vida se escapaba de ese lugar. Hubo un puente sobre el arroyo serpenteante, el baile incansable de la luna, el invierno que acabó quedándose. Hubo... la ilusión de conocer el mar. Pero el agua inundó el pueblo, y con él quedaron embalsados los sueños de sus habitantes.

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

¿Es posible que a un títere hecho apenas de madera y trapos se le salga el corazón del pecho de puro amor?, ¿ver la imagen vívida de un helicóptero intentando rescatar a una anciana del tejado al que ha trepado?, ¿contener toda una vida en 45 minutos?  ¡Ya lo creo...! El teatro es magia y en él todo es posible. La tormenta nos pilla desprevenidos y acabamos empapados hasta las trancas de esta melancólica historia que la compañía riojana El Patio Teatro trae de nuevo a Madrid en el marco del festival Teatralia. Estrenada en 2018, y Premio FETEN 2019 al mejor espectáculo de títeres, llega a la Sala Mirador y al Corral de comedias de Alcalá de Henares muy depurada.

Tras el éxito de A mano (que ha hecho múltiples giras dentro y fuera de nuestro país), Hubo es la segunda obra de El Patio, fruto de un intenso trabajo de investigación acerca de los pueblos sumergidos, que pone sobre la mesa el drama de la despoblación. Un tema de especial interés desde la óptica actual, cuando la pandemia está invirtiendo las tornas e impulsa la fuga de gente de las grandes ciudades a entornos rurales ante la posibilidad de nuevos confinamientos. 

Hubo entronca además con la última producción de la compañía, Conservando memoria, que ha hecho temporada recientemente en la Sala de la Princesa del Centro Dramático Nacional agotando entradas. Ambas escarban en los lugares y las cosas que habitamos, contraponen lo rural frente a lo urbano, ensalzan las pequeñeces de la vida cotidiana, y hacen protagonistas de la acción a los mayores, uniendo el mundo de los abuelos y el de los nietos.

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López suelen partir de lo sencillo para contar lo importante. Lo rudimentario, lo apenas esbozado, manejado por ellos, deviene en profundidad. Mueven más que las manos en un espacio escénico dividido en cuatro zonas de acción que conlleva esta vez más trabajo físico.

Uno de los hallazgos de este par de creadores, además de ahondar en temas como la muerte, la soledad, o el abandono -vetados habitualmente de la oferta para público infantil-, es mostrar otras formas de contar: hasta para tender una tela hay que estar enamorado. El mimo con que colocan y  descolocan, manipulan los personajes, la utilería... compone en segundo plano una delicada coreografía que entraña el respirar de la función. 

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

Admira la idoneidad con que usan la metáfora. Por ejemplo, el agua es presencia continua aunque no está físicamente. El sonido incesante de la gotera difumina los límites imaginarios de un paraje que acabará desbordándose; o las referencias navales, el buceo, la pesca... El agua riega, salpica, cala.

La amenaza de la desaparición se cuenta con sombras y música... Llegan las máquinas y los árboles caen. El pueblo se vacía, (vemos huellas de pasos infantiles marcadas en la tierra a la que ya no volverán) Y la maleta desvencijada de la protagonista se torna hogar: ahora es cama, balcón, refugio... Barco de vela en el que navegar su pérdida desde la atalaya irreductible del tejado.

Nos conmovió especialmente la fantasía de la viejita remembrando con la boina y la cubeta al que fue su compañero; brillante despliegue de trabajo objetual. La imaginación, una vez más, nos salva de cualquier desdicha. Y todo ello sin decir una palabra. 

HUBO

Producción: El Patio Teatro
Dirección, interpretación, escenografía, iluminación, sonido y vestuario: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López
Distribución: Ikebanah Artes Escénicas
Género: Teatro de títeres y objetos
Festival Teatralia
Lugar: Corral de Comedias de Alcalá de Henares
Funciones: Viernes 12 y sábado 13 de marzo a las 19:00 h.
Duración: 45 minutos
Edad recomendada: A partir de 8 años

viernes, 5 de marzo de 2021

Teatralia celebra sus bodas de plata con el público familiar

Teatralia, el Festival Internacional de Artes Escénicas para Todos los Públicos referente de calidad en la Comunidad de Madrid celebra este marzo sus bodas de plata fortalecido tras la abrupta suspensión de la pasada edición. A pesar de que algunas compañías recurrieron al streaming para salvar sus montajes, y hasta catorce espectáculos nacionales lograron reponerse durante el otoño, la herida del parón pandémico estaba aún fresca, por lo que la cita de 2021 invoca como nunca al poder sanador de la escena. Una programación ecléctica con cierto aroma filosófico diseminará por 27 municipios de la región las últimas tendencias de la escena española e internacional orientadas a público familiar, con especial protagonismo del circo, la danza contemporánea y los títeres. Una fabulosa ocasión para que pequeños y mayores disfrutemos juntos del mejor arte escénico, con júbilo y seguridad.

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

Teatralia cumple un cuarto de siglo. Hasta 800 compañías han pasado por la Comunidad de Madrid en estos 25 años, según apuntaba la consejera de Cultura y Turismo, Marta Rivera de la Cruz.  En esta edición especial -tanto por el aniversario como por las circunstancias de la pandemia-, cobra aún más valor el esfuerzo colectivo de la organización y de las compañías participantes, que traen un total de 29 obras de disciplinas diversas, procedentes de siete países, de las que se van a representar más de cien funciones entre el 5 y el 28 de marzo.

Un festival inclusivo, que se define para todos los públicos en el sentido más amplio, lo que significa que apunta a todas las franjas de edad, pero también que integra a personas con discapacidad, reservando sesiones con intérprete de lengua de signos española, sistema de audiodescripción y programas de mano elaborados con códigos de comunicación accesible. 

Un momento de Les Madeleines de Poulpe. Foto de A.Veldman

El muestrario es interdisciplinar y de lo más atractivo. La directora del certamen, Lola Lara, subraya que estamos en un momento muy especial de la creación: "hay obras que se tenían que haber estrenado en 2020, pero por razones de la pandemia no pudo ser, y llegan a 2021 muy ensayadas, muy bien armadas". 
Por afición y devoción querríamos verlo todo; a continuación haremos un repaso de las propuestas más interesantes que no hay que dejar escapar.

Vocación internacional

Entre lo más destacado de la escena exterior, está el estreno en España de Juventud, del creador de origen argentino Nicanor de Elia, un sorprendente espectáculo que fusiona la danza contemporánea con las artes malabares en una suerte de circo futurista (en la Sala Negra de los Teatros del Canal)

Un momento de Juventud, de Nicanor de Elia. Foto de Francis Rodor

También en los Teatros del Canal, pero en la Sala Roja, se instalará un descomunal artilugio en el que la compañía francesa Bivouac bailará casi en el aire su particular indagación en el imaginario de la física cuántica con Percepciones, haciéndonos viajar de lo mayúsculo a lo minúsculo.

Otra compañía de circo francesa, Kadavresky, nos trae un espectáculo "tan absurdo como su título", en palabras de Lola Lara: Las magdalenas de pulpo, donde se hacen acrobacias con esquíes. Asombrosa receta con aroma cabaretero.

Y un artista excepcional que visita este año Teatralia es el musicólogo portugués Paulo Lameiro, referente de la música en vivo para la primera infancia. Llega con su concepto del escenario como nido y sus emblemáticos Conciertos para bebés, aunque es música electrónica que pueden disfrutar todos los públicos.

Mirada interior

Entre las primeras delicias autóctonas que degustaremos se encuentra Hubo, la segunda producción de El Patio Teatro, joya poética llena de encanto que desenterrará sus raíces en La Sala Mirador y en el Corral de comedias de Alcalá de Henares. Una pieza de cámara que habla sin palabras de la pérdida, la soledad, la memoria y el arraigo. Un homenaje a los pueblos, al mundo rural y a las personas que lo habitan. Temática especialmente sensible en la actualidad, que fue Premio FETEN al mejor espectáculo de títeres en 2019.

Un momento de Ikimilikiliklik (Mi pequeña), de Marie de Jongh. Foto de Pío Ortiz

Y otro Premio FETEN que celebra los títeres y el teatro de objetos es Nube Nube, de Periferia Teatro, que recalará en La Casa Encendida y en el Teatro Tyl-Tyl de Navalcarnero. Inspirada en el cuento de  La sirenita de Andersen, revisa lo que somos capaces de hacer para querer y que nos quieran.

El reconocido titiritero zaragozano Javier Aranda continúa girando sus manos y colmándolas de Vida. Increíbles requiebros de muñeca ahondan con humor en el implacable paso del tiempo. Una desternillante provocación ante la que no cabe la impasibilidad.

Marie de Jongh nos trae una de brujas conjurando a los miedos con su innombrable Ikimilikiliklik, Mi pequeña. Causó furor en FETEN alzándose con el Premio al mejor espacio escénico en la edición de 2020. Después de las aclamadas Amour e Izar, por fin podremos ver este montaje en Madrid.

Un momento del espectáculo Vida, de Javier Aranda. Foto de Hugo Falcón

La Baldufa Teatre, flamante Premio Nacional de Teatro para la Infancia y la Juventud 2020 ofrecerá dos espectáculos en distintas plazas de la Comunidad: Bye Bye Confetti, y La fábula de la ardilla, su último proyecto, que integra un gran piano de cola en la escenografía y está dirigido por Jokin Oregi, uno de los directores españoles de obras infantiles más acreditados.

Un momento de La fábula de la ardilla, de La Baldufa Teatre. Foto D. del Val

Aparte de los estrenos y novedades, este año se hace un guiño al pasado rescatando ciertos títulos que en su momento tuvieron un significado particular en la historia del festival, como la multipremiada El Gato Manchado y la Golondrina Sinhá de El Retablo, o Las aventuras de Huckleberry Finn, de la veterana compañía Ultramarinos de Lucas (reciente Premio ASSITEJ España)

Son sólo algunas de la cuidada selección de creaciones que habitarán los teatros madrileños durante las próximas semanas. Teatralia persiste en su afán por favorecer los primeros encuentros del público más joven con las artes escénicas. Aceptemos la invitación. Llenemos de familia los teatros.
Todos los detalles sobre fechas, horarios, entradas..., en la web del festival.

miércoles, 3 de febrero de 2021

'A.K.A.': el nuevo Caperucito al que la loba embaucó

Causó sensación la pasada temporada en La Abadía y ha cosechado importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Max a autoría revelación para Daniel J. Meyer, dramaturgo argentino afincado en Barcelona que, sorprendentemente, escribió el texto en una noche, del tirón. A.K.A. (Also Known As) vuelve a batallar hasta el 7 de febrero en el Teatro del Barrio, y esta vez, no se nos escapa. Monólogo hiperactivo orientado a público joven y familiar, reflexiona sobre la distinción entre la esencia y la apariencia, y aborda cuestiones como la propia identidad, la xenofobia y la conciencia de clase a ritmo de break, hip hop, techno y reguetón. ​¿Somos lo que sentimos que somos?, ¿o lo que la gente cree que somos?

Momento break-dance de A.K.A.

Un único actor (Lluís Febrer) se echa al lomo el conflicto: nos sumerge en el bucle de la adolescencia actual en la gran ciudad (cole, parque, viejos, la soledad del cuarto) a través de la mirilla confidente de una sesión de terapia. Armado apenas con un monopatín, una sudadera con capucha y un teléfono móvil, se asoma a las redes sociales y las apps de ligoteo envuelto en temazos de música urbana cuyas letras parecen formar parte del guión. Sutilmente nos va calando esa rutina machacona en presente continuo que conduce al relato del primer amor virtual/real. Podría ser el de cualquier quinceañero posmillenial, pero la singularidad de Carlos es que es un chico adoptado, con pinta de moro. Rap para un verso suelto. Vértigo.

Montaje dirigido con temple y garra por Montse Rodríguez Clusella, que crece a medida que avanza, ganando en intensidad hasta la brutal sacudida en que nos enfrenta a la perversión de la posverdad: de cómo una cosa es lo que sucede, y otra, lo que se cuenta después, lo que se interpreta que sucedió. De cómo una ingenua mentira piadosa sobre la edad o el aspecto puede desembocar en graves consecuencias legales, familiares, emocionales. 

Lluís Febrer, actor protagonista de A.K.A.

Certera la huida firme del victimismo, en la línea de algunas tramas que se están viendo actualmente en series de televisión protagonizadas por chavales, que exploran el tema del consentimiento sexual. El chico no trata de explicarse, ni siquiera en la escena del juicio. Nosotros ya hemos contemplado su verdad, que no es otra que la ingenua ilusión del enamoramiento. Para qué más argumentos. Contrasta la belleza escénica con que se cuentan los dos momentos de intimidad erótica (¡magia!), con el infausto desenlace que traerán.

Admirables la precisión del lenguaje coloquial que da en la diana del colectivo al que mira, la esforzada labor física-coreográfica, el inteligente uso del espacio y la luz. Y se agradece la ausencia de proyecciones audiovisuales, en especial en los chateos con el móvil; la sobreutilización de este recurso en escena cansa y no siempre aporta, y aquí se resuelve  estupendamente con la propia narración del personaje.

Equipo artístico de A.K.A.

Quizá por momentos resulta estridente la música, y algo dudoso el encaje de las rupturas-interacciones con el público, pero difícil no sumarse a la agradecida ovación final, legítimo reconocimiento al gran trabajo de todo el equipo.

La función se está representando estos días también en la Sala Villarroel de Barcelona, de la mano de Albert Salazar, actor que obtuvo el Max a mejor protagonista en 2019. El boca a boca y los múltiples premios que ha recibido la obra han impulsado un recorrido de tres años, incluyendo gira por España y Sudamérica. Más de 20.000 espectadores han sido ya testigos de las cuitas de este nuevo Caperucito embaucado por la loba, todo un logro en estos momentos para una modesta producción unipersonal de pequeño formato. 

A.K.A. (Also Known As)

Dramaturgia: Daniel J. Meyer
Dirección: Montse Rodríguez Clusella
Intérprete: Lluís Febrer
Lugar: Teatro del Barrio
Funciones:
4, 5, 6 de febrero a las 19 h.
7 de febrero a las 17 h.
Duración: 75 minutos
Edad recomendada: A partir de 13 años

lunes, 21 de diciembre de 2020

Madrionetas 2020: los títeres desafían la pandemia

Si ya a veces parecía un milagro que el teatro orientado a la infancia tuviera foco, en 2020 cualquier evento relativo al género ha pendido de un hilo más que nunca. Sin embargo, Madrionetas, el festival de artes escénicas para todos los públicos que desde hace tres años llena de títeres y objetos vivos la Navidad madrileña, vuelve entre el 23 de diciembre y el 3 de enero al Teatro Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa. Aun reduciendo su oferta, logra mantenerse a flote después del esfuerzo titánico de programadores y compañías invitadas, en un año especialmente difícil para la gestión cultural. La Sala Guirau, la Sala Jardiel Poncela, y el Teatro de Títeres de El Retiro (espacio asociado), acogerán un total de seis espectáculos dirigidos al público familiar, en un repaso -inevitablemente incompleto- por el panorama del teatro de títeres actual. Un escogido puñado de creaciones para fabular de la mano de las marionetas con ese teatro post-pandemia que todos añoramos. 

Cartel del Festival Marionetas: el arte del títere 2020
Cartel del Festival Marionetas: el arte del títere 2020

Izar: El sello Marie de Jongh con brillo estelar

La compañía vasca Marie de Jongh estuvo presente en la anterior edición de Madrionetas con su laureada Amour, y este año nos trae Izar, que ya ha visitado en otras ocasiones la capital. Es la historia de una niña pianista que tiene que afrontar un súbito laberinto emocional del que saldrá guiada y regenerada gracias a una estrella de mar. Como en el anterior montaje de la compañía, se trata de un trabajo de teatro gestual apoyado en máscaras, de gran virtuosismo técnico, factura impecable y alta sensibilidad.  Fue Premio FETEN al Mejor Espacio Escénico en  2018. 

Un momento del espectáculo Izar, de la cía. Marie de Jongh

La Principita: "Quien no juega no es feliz"

De las múltiples versiones inspiradas en el clásico de Antoine de Saint-Exupéry que se han hecho para la escena, la que propone Teatro Clásico de Sevilla tiene la particularidad de cambiarle el sexo al protagonista. El piloto vuelve cada año al lugar del desierto donde conoció al Principito. Pero un día, procedente también de un lejano y pequeñísimo planeta, aparece una niña: La Principita (que no princesita) Alfonso Zurro, responsable del texto y la dirección, entrelaza un viaje a través de esta historia eterna para descubrir el mundo con otros ojos. Obra musical con potentes imágenes visuales que alberga una crítica al drama de la inmigración.

Orfeo y Úniko

Orfeo y Eurídice, de La Canica, y Úniko, de Teatro Paraíso, las vimos en FETEN en febrero; ambas se llevaron premio (a la mejor versión de un clásico y a la mejor interpretación, respectivamente) Orfeo es un sencillo ejemplo de cómo acercar la mitología a los niños sin aspavientos. La habitual reutilización de materiales reciclados marca de la 'casa Pablo Vergne' (perchas, cartones, trapos, utensilios de cocina...) con los que construyen títeres y decorados, dos actrices estupendas, y soluciones brillantemente creativas. Pequeño formato para una aventura inconmensurable.

Imagen de Orfeo, de La Canica Teatro

Lo último de Teatro Paraíso, Úniko, con Iñaki Rikarte en la dirección, muestra una historia sobre los celos infantiles y cómo influye en las relaciones familiares la llegada de un bebé. Una farsa caricaturesca con un enfoque controvertido que pone a los padres frente al espejo. Destaca su escenografía de diseño (ideada por Ikerne Giménez), totalmente al servicio de la acción. Teatro que deja huella, tanto por las risas como por los cuestionamientos que provoca.

Un momento del espectáculo Úniko, de Teatro Paraíso

Y en el templete del Teatro de títeres del Retiro...


El público que se acerque al Teatro de títeres del Retiro los fines de semana del 26-27 de diciembre y del 2-3 de enero podrá disfrutar de dos divertidas fábulas. Txo Titelles presenta una de ratones entre telas y letras, Azafrán y Serafín, sobre el valor de la amistad y la cooperación. Teatro Arbolé hace una revisión del cuento popular de Los tres cerditos con juegos y canciones.

Un momento de la obra Azafrán y Serafín, de Txo Titelles

Toda la información sobre fechas y horarios de las funciones, edad recomendada y entradas, aquí.

Otros festivales de teatro infantil que sobreviven 


Con muchas dificultades de organización, luchando por dar esquinazo a la política de cancelaciones y haciendo malabarismos para hacerlos posible, este otoño han seguido celebrándose otros festivales también muy enraizados en la capital. Aun reduciendo fechas, espacios de exhibición y aforos, y limitando las compañías participantes a una presencia casi testimonial, tanto el Titirimadroño, como Pendientes de un hilo, o Rompiendo el cascarón han visto la luz, cumpliendo objetivos y en algunos casos, con entradas agotadas. Su supervivencia ha sido esta vez el mayor de los éxitos. 

Un momento del espectáculo Esos días azules, de Accidental Company 

Esos días azules, de la compañía hispano-francesa Accidental Company, se nos escapó cuando hizo temporada en La escalera de Jacob, pero recuperamos la ocasión de verla en el Centro Cultural Eduardo Úrculo, enmarcada en el festival Titirimadroño. Poética pieza sobre la vida y obra de Antonio Machado, con un diseño de títeres primoroso, un espacio escénico entre lo onírico y lo artesanal, y música de guitarra flamenca en directo. 

El festival de teatro para primera infancia Rompiendo el cascarón que se viene celebrando también en el FernánGómez-Centro Cultural de la Villa aún muestra estos días la obra Pachamama, de Baraka Teatro, que también descubrimos en la pasada edición de FETEN. Una cuidada recreación de la madre tierra a través del la danza objetual y sensorial para primera infancia. 

sábado, 28 de noviembre de 2020

La Rous abre los cajones de la La casa del abuelo en la Quinta de los Molinos

No podía faltar un espectáculo de La Rous en la programación del que se se ha convertido en el templo de las artes escénicas de calidad para toda la familia en Madrid, Espacio Abierto Quinta de los Molinos. El centro comandado por Beatriz de Torres parece haber recobrado fuerzas tras el ineludible parón pandémico, y no deja de acoger compañías excelentes en su coqueto auditorio. Este fin de semana cuenta con una invitada de honor, Rosa Díaz, alma mater de La Rous (Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud 2011), polifacética renovadora del teatro para todos los públicos en nuestro país. La función que nos trae, La casa del abuelo, es una maravilla del teatro de objetos en pequeño formato que pone en valor el legado de nuestros mayores, tan necesitados de odas cotidianas, afectos y calor en estos tiempos.

Imagen de La casa del abuelo, de La Rous

La casa del abuelo trata sobre la huella indeleble que deja en nosotros la familia. Este delicioso retablo intimista cuenta la especial relación de una niña con su abuelo (personaje inspirado en el padre de la autora), y cómo, cuando un día éste se apaga y se marcha para siempre, nieta y abuela le mantienen presente y vivo a través de los objetos que le pertenecieron.

La Rous se atreve a contar a los niños la muerte con naturalidad: el abuelo no está (no se ha ido al cielo, ni se ha convertido en ángel de la guarda...), y la vida sigue. Nosotros hacemos presentes a los que se van a través de su recuerdo. Este mensaje cobra especial sentido este año en el que tantas familias -y tantos niños- están perdiendo a sus mayores.

Llena la escena teñida de rojo un sorprendente trasto: un escritorio de madera, practicable, infundido de magia, que, abriendo y cerrando cajones se va transformando en las distintas estancias de la casa de los abuelos en un recital de detalles.


Imagen de La casa del abuelo, de La Rous

Es una función para verla muy cerquita, que se afana en mostrar la teatralidad de las pequeñas cosas. Los protagonistas son muñecos rudimentarios confeccionados con materiales y objetos cotidianos (palos de helado, cartón, trapos, sellos, gomas de borrar...). Por ejemplo, la abuela tiene cuerpo de bastidor y cabeza de cesta de mimbre; sus particulares andares hacen que las carcajadas salten.
Los dedos de la titiritera son las inquietas piernas de la niña, y a la vez asisten en sus manías a ese abuelo que a todos nos recuerda al nuestro, realizando diariamente sus rituales (afeitarse, recolocarse la boina, abrir el periódico...), musitando sus cancioncillas: "al paso, al paso, al trote, al trote, al galope, galope, galope...". La acción está arropada por el sonido dulce de una caja de música, y cada personaje tiene además su propio leit motiv.


Imagen de La casa del abuelo, de La Rous

Preciosa aparece la escena de la verbena, delicadamente diseñada con luz intraescénica, que nos descubre cómo se conocieron los abuelos, bailando a la luz de la luna.
El público menudo ríe jovial al reconocerse en la curiosidad juguetona de la niña, mientras el adulto se conmueve recuperando las memorias perdidas de su infancia. Rosa Díaz tiene el don de lograr que cada espectador conecte con algo, con un instante...: el don de emocionar.

Dicen que los que se van sobreviven 
gracias al recuerdo que de ellos pervive 
en quienes los amaron…

La propuesta nos trae el recuerdo de otros 'espectáculos con escritorio', como la prodigiosa fantasía visual El oratorio de Aurelia, de Aurélie Thierrée, nieta de Chaplin, o Ildebrando Biribó, memorable creación de Alberto Castrillo-Ferrer sobre el apuntador de la primera representación mundial de Cyrano de Bergerac.

Escritorio abierto de La casa del abuelo, de La Rous

La Rous es una compañía creada en 2008 por Rosa Díaz, actriz, directora, y autora de teatro desde 1984. La casa del abuelo fue su primer espectáculo como compañía independiente, con guión y dirección propias, con el que obtuvo el Premio al mejor espectáculo FETEN 2009, el Premio Villanueva 2010 (Cuba), y el Premio en el Festival Parque de las Marionetas de Zaragoza 2014. Doce años después de su creación, este escritorio encantado sigue girando por los escenarios de toda España. 

La visita de Rosa Díaz a Espacio Abierto Quinta de los Molinos se completa con la invitación ¡Pon tu cuerpo a dibujar!, un taller orientado a niños de 7 a 9 años en el que a través de juegos y ejercicios se trabajará la atención visual, la memoria corporal y la conciencia del espacio. 

La casa del abuelo

Compañía: La Rous
Actriz y titiritera: Rosa Díaz
Dirección: Rosa Díaz y Mauricio Zabaleta
Lugar: Auditorio del Espacio Abierto Quinta de los Molinos
Funciones:
Sábado 28 de noviembre a las 18:00 h.
Domingo 29 de noviembre a las 12:00 h.
Duración: 50 minutos
Edad recomendada: A partir de 5 años

viernes, 9 de octubre de 2020

Conservando memoria, de El Patio Teatro: ¿Qué ingredientes necesita una vida para ser extraordinaria?

Teatralia, el festival que cada año lleva a los escenarios de la Comunidad de Madrid las mejores propuestas escénicas para público infantil y juvenil, se quita este octubre la espinita del parón pandémico recuperando algunas de las funciones que en su momento tuvieron que cancelarse. Una de ellas es Conservando Memoria, una pieza deliciosa que  rinde homenaje a lo extraordinario de las vidas cotidianas, y loa a los abuelos de todos a través de los de su creadora. La compañía riojana El Patio, especializada en teatro de objetos, vuelve a Madrid después de embelesar en FETEN, donde fue distinguida con el Premio a la mejor autoría por este trabajo. De nuevo el detallismo, el tono intimista y el baile de menudencias como invitación a una velada mágica colmada de emotividad.

Una imagen de Conservando memoria


No hay ninguna mentira en escena. Y eso es justamente lo más preciado de Conservando Memoria: su autenticidad. Izaskun Fernández, actriz-catalizadora de historias y presencias, realizó durante años entrevistas a sus cuatro abuelos. Sus respuestas -costumbres, querencias, ilusiones...- fueron el sustrato para componer una fábula escénica que, si bien parte de un material personalísimo y localista, expande sus ramas y toca temas universales, como la importancia de la memoria, el miedo a la muerte, la singularidad de los orígenes, o el legado que nos dejan nuestros antepasados.
Tamizada por esa inspiración genealógica, El Patio nos regala una joya artesanal para paladear lento, en la que los personajes principales -los abuelos de Izaskun-, son botes de conserva, y sus pequeñeces diarias se engrandecen al son de un bolero frente a un mueble aparador.

Una imagen de Conservando memoria


La receta: una selección de recuerdos en lata envueltos en papel pintado con aromas rústicos, un buen  manojo de semillas y raíces, cucharada y media de azúcar, una pizca de sal, un pellizco de pimentón, unas hojas de laurel para alegrar el camino... y dosis extra de nostalgia.

Una imagen de Conservando memoria


"No quiero cerrar las tapas de los botes, 
quiero abrirlas y que miremos juntos al interior 
de este viaje que empieza como el de mis abuelos, 
en una montaña de sal, y que no sé dónde termina"


Una imagen de Conservando memoria

Conservando memoria arroja una candorosa reflexión sobre el valor de atesorar los recuerdos, se disfruta con el corazón encogido, y hace rodar lágrimas y saltar risas a la par. Porque somos lo que recordamos. Y como dice la obra, "recordar es volver a pasar por el corazón". Porque todos tenemos abuelos. Y porque cualquier vida, por sencilla que sea, puede ser extraordinaria. Función encantadora en todos los sentidos, para no perdérsela, allá donde se brinde.

Conservando memoria

Producción: El Patio Teatro
Construyen, escriben, dirigen, iluminan y juegan: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López
Distribución: Ikebanah Artes Escénicas
PRÓXIMAS FUNCIONES (TEATRALIA):
Lugar: Sala Cuarta Pared (Madrid)
Función: Sábado 10 de Octubre a las 18:30 h.
Lugar: Centro Comarcal de Humanidades Sierra Norte. La Cabrera (Madrid)
Funciones: Domingo 18 de octubre a las 17:00 y 19:00 h.
Duración: 45 minutos
Edad recomendada: A partir de 9 años

jueves, 23 de abril de 2020

El estómago de la ballena, de Luis Fernando de Julián: teatro de cuidado a la familia y al medio ambiente

El estómago de la ballena, del autor madrileño Luis Fernando ("Nani") de Julián, fue la obra ganadora del último Premio ASSITEJ España de Teatro para la Infancia y la Juventud (acaba de convocarse la XXI edición) Sus páginas nos adentran en un viaje oceánico a través de las mujeres de tres generaciones (abuela, madre, nieta) que necesitan entenderse para reencontrarse. Ecos de una Moby Dick actualizada en esta fábula escénica con sabor a ensueño y trasfondo marino, medioambiental y social.

Portada de la obra El estómago de la ballena, ed. ASSITEJ

El teatro también se lee, y esta vez nos detenemos en una obra que por la actualidad del tema que aborda nos ha parecido especialmente oportuna, en un momento en que la toma de conciencia sobre la responsabilidad individual y colectiva en el cuidado del entorno -y por tanto, del planeta- es una necesidad. Como lo es también cuidar los lazos familiares, o atender a nuestras raíces en pos de la identidad y autenticidad propias. Urgente y fabuloso que el teatro hable de los mares que contaminamos con plástico, de la memoria perdida, de los ancianos dados por dementes en residencias, de los anhelos convertidos en residuos.

El estómago de la ballena forma parte de la colección de teatro juvenil de ASSITEJ (disponible en su web), pero como buena obra que se pretenda abierta a todos los públicos, adolece de distintas capas de lectura, por lo que tiene un alcance mayor y se presta al debate y al contraste de diferentes percepciones tras un final metafórico que alivia los nudos.
Suman muy positivamente en esta propuesta la poética del lenguaje, la capacidad de evocación de imágenes, la claridad estructural, y la contemporaneidad del planteamiento, sin un ápice de didactismo.

Fotografía: ASSITEJ (Un momento de la  lectura dramatizada de la obra)

Al contar sólo con tres personajes y distribuirse la acción en diálogos cortos, escenas muy dinámicas, y pocas localizaciones, resulta un texto muy adecuado para representarlo en casa, en centros educativos, o para grupos de jóvenes aficionados al teatro.

La obra no se ha estrenado aún, si bien el pasado 11 de enero de 2020 fue presentada en el VII Ciclo de Lecturas Dramatizadas de ASSITEJ que tuvo lugar en el Auditorio de la Casa del Lector de Matadero (Madrid) a cargo de la Escuela de Teatro Arbolé, y que incluyó un posterior encuentro y coloquio con el autor, Luis Fernando de Julián.

Fotografía: ASSITEJ (Un momento de la  lectura dramatizada de la obra)

Una isla inaccesible, una abuela que no miente, miedos que se llaman unos a otros, y la ballena que canta...


El estómago de la ballena es la historia de la Abuela Carmen, única habitante de una isla de plásticos que flota a la deriva. Puede que también sea la historia de su hija que recuerda, mientras limpia, cómo su madre le lavaba el pelo con jabón y un poquito de miel. O tal vez sea la historia de Lucía, que conoce a su abuela por primera vez y en ella se descubre a sí misma al tiempo que entiende el significado de olvidar a los seres queridos.
De ninguna manera, El estómago de la ballena es la historia de una ballena y su estómago lleno de plásticos, que surca los océanos en busca de tres mujeres que le ayuden a sacarlos. De ninguna manera. O tal vez sí… La confusión nada cerca de la poesía y en esta obra de teatro el mar recorre cada escena.

*Recomendada a partir de 9 años.