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martes, 20 de abril de 2021

Ikimilikiliklik (Mi pequeña), de Marie de Jongh: el cuento de una bruja buena que conjuró sus miedos

"La humanidad siempre ha tenido miedo de las mujeres que vuelan.
Ya sea por brujas o por libres"  (Jacub Rozalsky) 

Pronunciemos juntos el conjuro: ¡Ikimilikiliklik! Si se dice bien a la primera, los niños que fuimos vendrán al presente, y los niños que son se quedan para siempre. El último montaje de la reconocida compañía vasca Marie de Jongh, (Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud 2018), es un cuento engarzado de otros cuentos sobre cómo nos enfrentamos a nuestros miedos y sobre la necesidad del afecto. Inocente y fantástico aquelarre que convoca a niñas, niños, adultos y bichos por el poder de la superación.

Un momento de la obra Ikimilikiliklik, Foto de Pio Ortiz de Pinedo

Vimos Ikimilikiliklik (Mi pequeña) al cierre de Teatralia, en una función que lució esplendorosa en los Teatros de el Canal, en esa Sala Verde tan idónea para contar una historia de brujas. Es la primera vez que Marie de Jongh presenta una propuesta no gestual, lo que supone un importante reto para la actriz principal, Ana Meabe, en su primer papel con texto desde el nacimiento de la compañía -allá por 2008- según nos apuntaba el director, Jokin Oregi, con quien tuvimos ocasión de charlar un rato a la salida. La fundadora de MdJ lo defiende con la templanza que da la madurez y el entusiasmo de quien no ha dejado de jugar en todo este tiempo.

En escena, una mujer acompañada de la niña que fue, lo cual ya descoloca y engancha. Martirio se presenta como la confluencia entre el mar y el río, transmutando el matiz negativo a otro plano de significación. Ya no parece un nombre de bruja. Como una especie de Pandora, deja escapar sus miedos, una confesión de fobias (a la oscuridad, a los accidentes, a los dolores de tripa, de muelas, a la desprotección...) que a cualquiera nos toca. A lo largo de la obra veremos cómo muchos de los miedos que tenemos en la infancia nos acompañan a veces hasta que somos mayores, cómo los superamos, e incluso qué podemos aprender de ellos. Revivirlos, mirarlos de cerca, y así trascenderlos, hasta que la muerte dé risa. Para alcanzar esa catarsis, Martirio se desdobla en dos edades, adulta y niña, trayendo al presente a su yo del pasado, interaccionando ambas a la vez. Privilegios que brinda el teatro.

Un momento de la obra Ikimilikiliklik, Foto de Pio Ortiz de Pinedo

La propuesta entronca con la tradición oral de las leyendas y los cuentacuentos tan propia del norte de España. Recuerdos, cantos y fabulaciones urden y dan sustento a la trama principal. Todo un corpus narrativo calibrado con justas dosis de acción y teatralidad. Se deshilan historias como la de la tía Vicenta, que llegó a enfrentarse con el mar para proteger a su padre pescador; oímos ecos del monstruo del lago; descubrimos lo que ocurrió cuando la pequeña Martirio robó a un vendedor ambulante una pócima quitamiedos; el caso de los bichos prendidos en la punta de la nariz (momento clownesco de lo más cómico), y de cómo una pequeña araña creció y creció hasta convertirse en su mejor amiga. 

Martirio es una mujer poco corriente y acabará señalada por los habitantes del pueblo. Se ha corrido la voz de que es una bruja, e incluso un día la sorprende en su casucha un cazador con intención asesina. La obra trata de desmontar prejuicios, del sinsentido de juzgar a las personas sin conocerlas de verdad, y de cómo muchas veces la forma de derribar esas ideas preconcebidas es sencillamente escuchar sus historias. El beso de un niño romperá la maldición de la soledad y el aislamiento de la presunta bruja y la hará comprender que el amor es el mejor antídoto ante cualquiera de los males que nos acechan.

Un momento de la obra Ikimilikiliklik, Foto de Pio Ortiz de Pinedo

Las tres actrices se entregan valerosas al ritual. Ana Meabe compone un personaje con poso y entraña. Su escoba no vuela, pero no obstante, esta bruja buena se eleva en una irreverente letanía de empoderamiento en la que exhala flatulencias ante las críticas de quienes la rechazan. Amets Ibarra es una Martirio-niña resuelta, atípica, y sin exceso de candor. Maitane Sarralde borda literalmente su araña. Esta bailarina de contemporáneo y virtuosa acróbata ofrece durante toda la obra un trabajo físico sensacional. Afanada en una danza aérea con la que teje su tela en el armazón de la cabaña (trasto fundamental de la escenografía), despliega una estilización de movimientos que impacta y embelesa.

Ikimilikiliklik (Mi pequeña) se alzó en 2020 con el Premio FETEN al mejor espacio escénico. Y efectivamente, la concepción espacial y el lenguaje plástico son dos de sus principales atractivos. Hilos de lana gruesa y estructuras de metal simulan una red gigante en la que se van quedando atrapados los temores. Afinados diseños de iluminación y espacio sonoro dialogan para evocar una atmósfera mágica..., como en la escena del salvamento en el lago, o el singularísimo ruido de las patas de la araña al caminar. Y en fin, un muestrario de elementos alusivos al mundo de la hechicería: humo, tormenta, caldero de pócimas, invocaciones lunares... A todo ello se suma el sugestivo vestuario confeccionado con retales, transparencias, telas superpuestas y prendas abullonadas. En general toda la estética del montaje encaja en su original eclecticismo.

Un momento de la obra Ikimilikiliklik,
Foto de Pio Ortiz de Pinedo

Llegamos al final del cuento y la protagonista se sale en una agradecida apelación a nuestra niña interior. Momentazo cargado de emotividad, de los de agarrarse a la butaca entre lágrimas saltadas. Formidable función, excelentemente conducida, en la que pequeños y mayores se encontrarán disfrutando de lo mismo, como en las verbenas de pueblo. 
Con el lema "teatro de adultos para niños y teatro de niños para adultos" por bandera, Marie de Jongh se ha convertido en una institución en el panorama de la artes escénicas para todos los públicos, y mientras varios de sus multipremiados espectáculos siguen girando (Amour, Izar...), ensayan ya el próximo: AMA, orientado esta vez a espectadores a partir de doce años, donde retoman el trabajo con máscaras. Tiene previsto su estreno el 26 de febrero de 2022 en Barakaldo.

 

IKIMILIKILIKLIK (Mi pequeña)

Producción: Compañía Marie de Jongh
Autoría y dirección: Jokin Oregi
Intérpretes: Ana Meabe, Amets Ibarra y Maitane Sarralde
Diseño de escenografía: Ikerne Giménez
Diseño de vestuario: Rosa Solé
Diseño de atrezo: Javi Tirado
Creación musical: Adrián García de los Ojos
Diseño de iluminación y dirección técnica: Javi Kandela
Diseño gráfico: Ane Pikaza
Próximas Funciones:
28 de mayo en Mostra de Igualada (Barcelona)
5 de junio en Arenas de San Pedro (Ávila)
13 de junio en Soraluze-Placencia de Las Armas (Gipuzkoa)
20 de junio en Burgos
Duración: 50 minutos
Edad recomendada: A partir de 8 años

miércoles, 24 de marzo de 2021

VIDA, de Javier Aranda: una obra de arte del pulgar al meñique

Comenzaremos por el final: en una mesa negra acaban desparramados un revoltijo de retales de tela y lana, diversas piezas de atrezzo, instrumentos musicales de pega..., la trampa y el cartón. Y es que no hay más. Y no hay menos: realidad tan evidente como la magia. Vida es una producción de modestos mimbres, pero riquísima en originalidad, imaginación y franqueza. Cabe apenas en un canasto de costura (ése con el que el creador jugaba de niño, según nos desvela),  en una maleta, y logra que el corazón se ensanche. Una vez más, lo artesanal -y casi lo rústico- supera rotundamente cualquier alarde de medios. Con el recurso esencial de sus manos, el titiritero zaragozano Javier Aranda desnuda en Vida  la hondura existencial de toda la humanidad.

Un momento del espectáculo Vida, de Javier Aranda. Foto de Hugo Falcón

Llevábamos años persiguiendo esta obra que fue Premio FETEN al mejor espectáculo de pequeño formato en 2018, y por fin la pescamos, cuando se ha acercado un poquito al centro de Madrid: en la vallecana sala del Centro Cultural Pilar Miró, como una de las golosinas del festival Teatralia. Asistimos con fruición al devenir de una pareja de títeres de mano desde su nacimiento hasta la muerte, pasando por las distintas etapas de la vida: infancia, adolescencia, enamoramiento, paternidad, madurez. En los resquicios de estos lugares comunes es donde funciona la historia, porque lo que se cuenta es de verdad, y nos toca a todos por algún lado: pequeños, medianos, mayores. Increíbles requiebros de muñeca abundan con humor en el implacable paso del tiempo. Desternillante provocación ante la que no cabe la impasibilidad.

Un momento del espectáculo Vida, de Javier Aranda. Foto de Hugo Falcón

El hallazgo del globo para insuflar vida y altura no puede ser ni más tierno, ni más brillante. Con unas prótesis anulares Javier Aranda bosqueja narices, hendiduras de ojos y pezuñas para concebir unos personajes grotescos, singularísimos, de trazo expresionista, que se comunican con sonidos guturales y onomatopeyas, primero, en el descubrimiento de su propia identidad; después, en la relación con su semejante, con su creador, con nosotros, voyeurs perplejos. Aunque poco a poco irán emitiendo algunas palabras o frases hechas, de las de no dar puntada sin hilo, provocando la algarabía del auditorio. La partitura de voces y movimientos alcanza su cénit cuando coinciden tres personajes en escena y no hay manos auxiliares para manejarlos. Imaginamos al actor horas y horas frente al espejo ensayando cada mueca, giro, salto de sus monigotes para perfilar un trabajo de creación de personajes apabullante, partiendo de la absoluta nada.

Un momento del espectáculo Vida, de Javier Aranda. Foto de Hugo Falcón

Demiurgo cómplice de sus criaturas, aquí el titiritero no trata de esconderse, sino que participa de sus cuitas, inquietudes y frustraciones. La dulce condescendencia con que les mira, les susurra, les anima... es la de un padre con sus hijos en sus primeros tropiezos vitales. Asombra que utilice sus propias limitaciones a su favor, introduciéndolas en la trama. No importa si en algún momento se advierte el artificio o se rompe alguna convención; la dificultad de lo que se trae entre manos es obvia y forma parte del juego en el que ya hemos entrado de cabeza.

Vívida y fresca, da la sensación de que la propia función ha ido creciendo y se ha hecho a sí misma; quizá empezara de una forma y haya ido evolucionando con los años al contacto con el público... Y así, los títeres abren paso a las sombras, el ilusionismo, a los juegos de luz. Surge el deseo de asomarnos a la dramaturgia para diseccionar cada detalle de la trama, de que haya un bis o un segundo visionado, porque el prodigio sabe a poco.

Un momento del espectáculo Vida, de Javier Aranda. Foto de Hugo Falcón

Vida entreteje además un homenaje al oficio teatral, tanto por la vocación interpretativa de la protagonista femenina, como por los guiños al clown y a la tradición italiana de títeres de cachiporra, con un descalabrado ukelele como arma.

En este momento de sobreestimulación de imágenes y palabrería vana, parece difícil que una propuesta gestual tan sencilla pueda sorprendernos de verdad. Vida no sólo lo consigue, sino que es una de esas experiencias teatrales que no se olvidan. La exhibición de talento es brutal; la sucesión de genialidades de principio a fin es tal, que sólo cabe avisar: si descubren esta obra en cartel, vayan a verla, no duden. Henchida ovación final con público en pie, entusiasmado ante una función redonda, incontestable, que dará lustre a cualquier programación por méritos propios.

VIDA

Producción: Compañía Javier Aranda
Dirección: Javier Aranda con asesoría de Alfonso Pablo y Pedro Rebollo
Interpretación, diseño de escenografía, iluminación y sonido: Javier Aranda
Género: Teatro de títeres y objetos
Lugar: Escuela Navarra de Teatro (Pamplona)
Funciones:
17 y 18 abril a las 19 h.
Duración: 55 minutos
Edad recomendada: A partir de 9 años

viernes, 12 de marzo de 2021

HUBO una vez... La historia de los pueblos sumergidos rescatada por el Patio Teatro

Hubo una vez... un pequeño pueblo perdido en las montañas, con sus casas de piedra, su plaza mayor, su torre de la iglesia, su cementerio. Hubo una vez una pareja de enamorados que se habían hecho viejitos tomados de la mano mientras la vida se escapaba de ese lugar. Hubo un puente sobre el arroyo serpenteante, el baile incansable de la luna, el invierno que acabó quedándose. Hubo... la ilusión de conocer el mar. Pero el agua inundó el pueblo, y con él quedaron embalsados los sueños de sus habitantes.

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

¿Es posible que a un títere hecho apenas de madera y trapos se le salga el corazón del pecho de puro amor?, ¿ver la imagen vívida de un helicóptero intentando rescatar a una anciana del tejado al que ha trepado?, ¿contener toda una vida en 45 minutos?  ¡Ya lo creo...! El teatro es magia y en él todo es posible. La tormenta nos pilla desprevenidos y acabamos empapados hasta las trancas de esta melancólica historia que la compañía riojana El Patio Teatro trae de nuevo a Madrid en el marco del festival Teatralia. Estrenada en 2018, y Premio FETEN 2019 al mejor espectáculo de títeres, llega a la Sala Mirador y al Corral de comedias de Alcalá de Henares muy depurada.

Tras el éxito de A mano (que ha hecho múltiples giras dentro y fuera de nuestro país), Hubo es la segunda obra de El Patio, fruto de un intenso trabajo de investigación acerca de los pueblos sumergidos, que pone sobre la mesa el drama de la despoblación. Un tema de especial interés desde la óptica actual, cuando la pandemia está invirtiendo las tornas e impulsa la fuga de gente de las grandes ciudades a entornos rurales ante la posibilidad de nuevos confinamientos. 

Hubo entronca además con la última producción de la compañía, Conservando memoria, que ha hecho temporada recientemente en la Sala de la Princesa del Centro Dramático Nacional agotando entradas. Ambas escarban en los lugares y las cosas que habitamos, contraponen lo rural frente a lo urbano, ensalzan las pequeñeces de la vida cotidiana, y hacen protagonistas de la acción a los mayores, uniendo el mundo de los abuelos y el de los nietos.

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López suelen partir de lo sencillo para contar lo importante. Lo rudimentario, lo apenas esbozado, manejado por ellos, deviene en profundidad. Mueven más que las manos en un espacio escénico dividido en cuatro zonas de acción que conlleva esta vez más trabajo físico.

Uno de los hallazgos de este par de creadores, además de ahondar en temas como la muerte, la soledad, o el abandono -vetados habitualmente de la oferta para público infantil-, es mostrar otras formas de contar: hasta para tender una tela hay que estar enamorado. El mimo con que colocan y  descolocan, manipulan los personajes, la utilería... compone en segundo plano una delicada coreografía que entraña el respirar de la función. 

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

Admira la idoneidad con que usan la metáfora. Por ejemplo, el agua es presencia continua aunque no está físicamente. El sonido incesante de la gotera difumina los límites imaginarios de un paraje que acabará desbordándose; o las referencias navales, el buceo, la pesca... El agua riega, salpica, cala.

La amenaza de la desaparición se cuenta con sombras y música... Llegan las máquinas y los árboles caen. El pueblo se vacía, (vemos huellas de pasos infantiles marcadas en la tierra a la que ya no volverán) Y la maleta desvencijada de la protagonista se torna hogar: ahora es cama, balcón, refugio... Barco de vela en el que navegar su pérdida desde la atalaya irreductible del tejado.

Nos conmovió especialmente la fantasía de la viejita remembrando con la boina y la cubeta al que fue su compañero; brillante despliegue de trabajo objetual. La imaginación, una vez más, nos salva de cualquier desdicha. Y todo ello sin decir una palabra. 

HUBO

Producción: El Patio Teatro
Dirección, interpretación, escenografía, iluminación, sonido y vestuario: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López
Distribución: Ikebanah Artes Escénicas
Género: Teatro de títeres y objetos
Festival Teatralia
Lugar: Corral de Comedias de Alcalá de Henares
Funciones: Viernes 12 y sábado 13 de marzo a las 19:00 h.
Duración: 45 minutos
Edad recomendada: A partir de 8 años

viernes, 5 de marzo de 2021

Teatralia celebra sus bodas de plata con el público familiar

Teatralia, el Festival Internacional de Artes Escénicas para Todos los Públicos referente de calidad en la Comunidad de Madrid celebra este marzo sus bodas de plata fortalecido tras la abrupta suspensión de la pasada edición. A pesar de que algunas compañías recurrieron al streaming para salvar sus montajes, y hasta catorce espectáculos nacionales lograron reponerse durante el otoño, la herida del parón pandémico estaba aún fresca, por lo que la cita de 2021 invoca como nunca al poder sanador de la escena. Una programación ecléctica con cierto aroma filosófico diseminará por 27 municipios de la región las últimas tendencias de la escena española e internacional orientadas a público familiar, con especial protagonismo del circo, la danza contemporánea y los títeres. Una fabulosa ocasión para que pequeños y mayores disfrutemos juntos del mejor arte escénico, con júbilo y seguridad.

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

Teatralia cumple un cuarto de siglo. Hasta 800 compañías han pasado por la Comunidad de Madrid en estos 25 años, según apuntaba la consejera de Cultura y Turismo, Marta Rivera de la Cruz.  En esta edición especial -tanto por el aniversario como por las circunstancias de la pandemia-, cobra aún más valor el esfuerzo colectivo de la organización y de las compañías participantes, que traen un total de 29 obras de disciplinas diversas, procedentes de siete países, de las que se van a representar más de cien funciones entre el 5 y el 28 de marzo.

Un festival inclusivo, que se define para todos los públicos en el sentido más amplio, lo que significa que apunta a todas las franjas de edad, pero también que integra a personas con discapacidad, reservando sesiones con intérprete de lengua de signos española, sistema de audiodescripción y programas de mano elaborados con códigos de comunicación accesible. 

Un momento de Les Madeleines de Poulpe. Foto de A.Veldman

El muestrario es interdisciplinar y de lo más atractivo. La directora del certamen, Lola Lara, subraya que estamos en un momento muy especial de la creación: "hay obras que se tenían que haber estrenado en 2020, pero por razones de la pandemia no pudo ser, y llegan a 2021 muy ensayadas, muy bien armadas". 
Por afición y devoción querríamos verlo todo; a continuación haremos un repaso de las propuestas más interesantes que no hay que dejar escapar.

Vocación internacional

Entre lo más destacado de la escena exterior, está el estreno en España de Juventud, del creador de origen argentino Nicanor de Elia, un sorprendente espectáculo que fusiona la danza contemporánea con las artes malabares en una suerte de circo futurista (en la Sala Negra de los Teatros del Canal)

Un momento de Juventud, de Nicanor de Elia. Foto de Francis Rodor

También en los Teatros del Canal, pero en la Sala Roja, se instalará un descomunal artilugio en el que la compañía francesa Bivouac bailará casi en el aire su particular indagación en el imaginario de la física cuántica con Percepciones, haciéndonos viajar de lo mayúsculo a lo minúsculo.

Otra compañía de circo francesa, Kadavresky, nos trae un espectáculo "tan absurdo como su título", en palabras de Lola Lara: Las magdalenas de pulpo, donde se hacen acrobacias con esquíes. Asombrosa receta con aroma cabaretero.

Y un artista excepcional que visita este año Teatralia es el musicólogo portugués Paulo Lameiro, referente de la música en vivo para la primera infancia. Llega con su concepto del escenario como nido y sus emblemáticos Conciertos para bebés, aunque es música electrónica que pueden disfrutar todos los públicos.

Mirada interior

Entre las primeras delicias autóctonas que degustaremos se encuentra Hubo, la segunda producción de El Patio Teatro, joya poética llena de encanto que desenterrará sus raíces en La Sala Mirador y en el Corral de comedias de Alcalá de Henares. Una pieza de cámara que habla sin palabras de la pérdida, la soledad, la memoria y el arraigo. Un homenaje a los pueblos, al mundo rural y a las personas que lo habitan. Temática especialmente sensible en la actualidad, que fue Premio FETEN al mejor espectáculo de títeres en 2019.

Un momento de Ikimilikiliklik (Mi pequeña), de Marie de Jongh. Foto de Pío Ortiz

Y otro Premio FETEN que celebra los títeres y el teatro de objetos es Nube Nube, de Periferia Teatro, que recalará en La Casa Encendida y en el Teatro Tyl-Tyl de Navalcarnero. Inspirada en el cuento de  La sirenita de Andersen, revisa lo que somos capaces de hacer para querer y que nos quieran.

El reconocido titiritero zaragozano Javier Aranda continúa girando sus manos y colmándolas de Vida. Increíbles requiebros de muñeca ahondan con humor en el implacable paso del tiempo. Una desternillante provocación ante la que no cabe la impasibilidad.

Marie de Jongh nos trae una de brujas conjurando a los miedos con su innombrable Ikimilikiliklik, Mi pequeña. Causó furor en FETEN alzándose con el Premio al mejor espacio escénico en la edición de 2020. Después de las aclamadas Amour e Izar, por fin podremos ver este montaje en Madrid.

Un momento del espectáculo Vida, de Javier Aranda. Foto de Hugo Falcón

La Baldufa Teatre, flamante Premio Nacional de Teatro para la Infancia y la Juventud 2020 ofrecerá dos espectáculos en distintas plazas de la Comunidad: Bye Bye Confetti, y La fábula de la ardilla, su último proyecto, que integra un gran piano de cola en la escenografía y está dirigido por Jokin Oregi, uno de los directores españoles de obras infantiles más acreditados.

Un momento de La fábula de la ardilla, de La Baldufa Teatre. Foto D. del Val

Aparte de los estrenos y novedades, este año se hace un guiño al pasado rescatando ciertos títulos que en su momento tuvieron un significado particular en la historia del festival, como la multipremiada El Gato Manchado y la Golondrina Sinhá de El Retablo, o Las aventuras de Huckleberry Finn, de la veterana compañía Ultramarinos de Lucas (reciente Premio ASSITEJ España)

Son sólo algunas de la cuidada selección de creaciones que habitarán los teatros madrileños durante las próximas semanas. Teatralia persiste en su afán por favorecer los primeros encuentros del público más joven con las artes escénicas. Aceptemos la invitación. Llenemos de familia los teatros.
Todos los detalles sobre fechas, horarios, entradas..., en la web del festival.

viernes, 9 de octubre de 2020

Conservando memoria, de El Patio Teatro: ¿Qué ingredientes necesita una vida para ser extraordinaria?

Teatralia, el festival que cada año lleva a los escenarios de la Comunidad de Madrid las mejores propuestas escénicas para público infantil y juvenil, se quita este octubre la espinita del parón pandémico recuperando algunas de las funciones que en su momento tuvieron que cancelarse. Una de ellas es Conservando Memoria, una pieza deliciosa que  rinde homenaje a lo extraordinario de las vidas cotidianas, y loa a los abuelos de todos a través de los de su creadora. La compañía riojana El Patio, especializada en teatro de objetos, vuelve a Madrid después de embelesar en FETEN, donde fue distinguida con el Premio a la mejor autoría por este trabajo. De nuevo el detallismo, el tono intimista y el baile de menudencias como invitación a una velada mágica colmada de emotividad.

Una imagen de Conservando memoria


No hay ninguna mentira en escena. Y eso es justamente lo más preciado de Conservando Memoria: su autenticidad. Izaskun Fernández, actriz-catalizadora de historias y presencias, realizó durante años entrevistas a sus cuatro abuelos. Sus respuestas -costumbres, querencias, ilusiones...- fueron el sustrato para componer una fábula escénica que, si bien parte de un material personalísimo y localista, expande sus ramas y toca temas universales, como la importancia de la memoria, el miedo a la muerte, la singularidad de los orígenes, o el legado que nos dejan nuestros antepasados.
Tamizada por esa inspiración genealógica, El Patio nos regala una joya artesanal para paladear lento, en la que los personajes principales -los abuelos de Izaskun-, son botes de conserva, y sus pequeñeces diarias se engrandecen al son de un bolero frente a un mueble aparador.

Una imagen de Conservando memoria


La receta: una selección de recuerdos en lata envueltos en papel pintado con aromas rústicos, un buen  manojo de semillas y raíces, cucharada y media de azúcar, una pizca de sal, un pellizco de pimentón, unas hojas de laurel para alegrar el camino... y dosis extra de nostalgia.

Una imagen de Conservando memoria


"No quiero cerrar las tapas de los botes, 
quiero abrirlas y que miremos juntos al interior 
de este viaje que empieza como el de mis abuelos, 
en una montaña de sal, y que no sé dónde termina"


Una imagen de Conservando memoria

Conservando memoria arroja una candorosa reflexión sobre el valor de atesorar los recuerdos, se disfruta con el corazón encogido, y hace rodar lágrimas y saltar risas a la par. Porque somos lo que recordamos. Y como dice la obra, "recordar es volver a pasar por el corazón". Porque todos tenemos abuelos. Y porque cualquier vida, por sencilla que sea, puede ser extraordinaria. Función encantadora en todos los sentidos, para no perdérsela, allá donde se brinde.

Conservando memoria

Producción: El Patio Teatro
Construyen, escriben, dirigen, iluminan y juegan: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López
Distribución: Ikebanah Artes Escénicas
PRÓXIMAS FUNCIONES (TEATRALIA):
Lugar: Sala Cuarta Pared (Madrid)
Función: Sábado 10 de Octubre a las 18:30 h.
Lugar: Centro Comarcal de Humanidades Sierra Norte. La Cabrera (Madrid)
Funciones: Domingo 18 de octubre a las 17:00 y 19:00 h.
Duración: 45 minutos
Edad recomendada: A partir de 9 años

lunes, 20 de marzo de 2017

Rompiendo el cascarón para celebrar el Día mundial del teatro infantil

¡Hoy MAMÁ TEATRIZ está de fiesta!: celebramos el Día mundial del teatro infantil. Durante estos primeros seis meses de vida del blog, hemos asistido a multitud de espectáculos orientados a niños y sus familias, hemos descubierto textos y compañías maravillosas, hemos conocido a profesionales del sector que día a día trabajan por la puesta en valor de un teatro de calidad para el joven público, y hemos constatado la necesidad de seguir alimentando este proyecto, así que tenemos razones para la alegría. Hoy, 20 de marzo, nos sumamos a la campaña que promueve ASSITEJ (Asociación de Teatro para la Infancia y la Juventud) a través del lema “Lleva a un niño al teatro” y la difusión de mensajes enfocados en el derecho de los niños a acceder a la cultura. ¡Que los teatros se llenen de niños y niñas y los escenarios de buenas historias para ellos!


Marzo es el mes del teatro y justo en estas fechas coinciden en Madrid tres importantes festivales de teatro infantil: Titerescena (programa del CDN integrado por obras con títeres), Teatralia (XXI Festival internacional de artes escénicas para niños y jóvenes), y Rompiendo el cascarón, ciclo de teatro para bebés en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, del que daremos algunos detalles a continuación.

Rompiendo el cascarón en el Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa

Rompiendo el cascarón, metafórico título que alude a la apertura hacia algo nuevo, es un ciclo de teatro dirigido a niños entre 0 y 4 años, que cumple este 2017 su décimo aniversario en el escenario de la Sala Jardiel Poncela del Teatro Fernán Gómez de Madrid.  Esta iniciativa pionera en España, apuesta por la promoción y difusión de propuestas escénicas novedosas, que propician el acercamiento de nuevos públicos a las diferentes manifestaciones artísticas y que se está consolidando como un referente escénico para el público en Madrid.
El festival se creó con la voluntad de potenciar la sensibilidad y la inteligencia emocional de los bebés; se trata de un valioso estímulo que les permite desarrollar su imaginación, ayudándoles a construir su realidad. Además, el ciclo permite acercar a los niños desde sus primeros años de vida al mundo de la cultura y la creación.


Cartel de la X edición del ciclo Rompiendo el cascarón / Imagen de una escena de Kubik (Teatro Paraíso)

Homenaje especial a Teatro Paraíso

Seis compañías de distintas comunidades españolas participan hasta el 11 de junio en esta nueva edición de Rompiendo el cascarón con siete montajes centrados en la experimentación sensorial. Este año el Fernán Gómez ha querido homenajear por su reconocida trayectoria a Teatro Paraíso (Premio Nacional de las Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud 2012) con la programación de dos de sus mejores propuestas: Kubik (Premio FETEN al mejor espectáculo infantil en 2013), donde un juego de construcciones se transforma en un bosque de emociones, proyecciones que dan vida a un pequeño museo de imágenes, luces que dibujan paisajes sensibles, sonidos que inspiran encuentros juguetones..., y Nómadas (Premio FETEN 2015 al mejor vestuario), protagonizada por dos mujeres exploradoras que a través del juego y la manipulación, convierten la escena en un lugar donde la Arquitectura, la Geometría y las Matemáticas nacen de manera natural al transformar poéticamente los materiales.

PROGRAMACIÓN

Lugar: Teatro Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa (Sala Jardiel Poncela)

Baychimo Teatro presenta Pinxit
25 y 26 de marzo
Funciones: 11 y 12:30 horas

Pasadas las 4 presenta Ploc, ploc… Plik
1, 2, 8 y 9 de abril
Funciones: 11 y 12:30 horas

Teatro Paraíso y Teatro de la Guimbarde presentan Kubik
Vitoria-Gasteiz / Bélgica
13, 14, 15, 16, de abril
Funciones: 11 y 12:30 horas

Teatro Paraíso presenta Nómadas
22, 23, 29, y 30 de abril
Funciones: 11 y 12.30 horas

25, 26, 27, 28 de abril
Funciones: 10,30 y 12 horas

Cía. Laclá presenta Solete
6, 7, 13 y 14 de mayo
Funciones: 11 y 12:30 horas

10, 11, 12 de mayo
Funciones: 10,30 y 12 horas

Akantaros presenta Que brisa, la risa
20, 21, 27 y 28 de mayo
Funciones: 11 y 12:30 horas

Ñas Teatro presenta Lana de Luna
3, 4, 10 y 11 de junio
Funciones: 11, 12 y 13 horas.

sábado, 11 de marzo de 2017

El Festival Teatralia acoge una excelente selección de espectáculos para bebés y primera infancia

Varias compañías especializadas en teatro para la primera infancia presentan este fin de semana sus trabajos dentro de Teatralia, el Festival internacional de teatro para niños más importante de la Comunidad de Madrid, que celebra durante este mes de marzo su 21ª edición convertido en un referente de calidad. El mejor teatro para público familiar de España y del mundo llega a 31 municipios madrileños, mostrando las tendencias más actuales en materia de teatro, danza, circo, música, títeres y sombras. Estos días el festival ofrece propuestas especialmente dirigidas a las edades más tempranas; una oportunidad fantástica para acercar el arte escénico a los más pequeños de la casa.

Una escena de Sin palabras (Se las llevó el aire)

Sin palabras (se las llevó el aire), en el Teatro Pradillo

Sin palabras (se las llevó el aire…) es un espectáculo luminoso, un soplo de vida. Sobre el escenario, las dos intérpretes (una actriz-cantante y otra actriz-bailarina) sonríen, se mueven, interaccionan con cariño y ternura, juegan con globos, espuma y otros objetos, bailan y cantan, y ponen de relieve la importancia de la amistad. El gran trabajo de ambas está enmarcado por una bella y sugerente escenografía que recuerda a paredes de hielo que se transforman, envueltas por un diseño de luces onírico y una música evocadora compuesta específicamente para el espectáculo.
Una pequeña maravilla de la compañía granadina La Sal Teatro, que ganó el premio al mejor espectáculo para la primera infancia en FETEN 2016, y que está nominada este año a los Premios Max como mejor espectáculo infantil.

Funciones: Sábado 11 de marzo, a las 17:00 h. y 18:30 h. en el Teatro Pradillo.
Edad recomendada: A partir de 6 meses.
Duración: 30 minutos aprox.

Una escena de Sin palabras (Se las llevó el aire)

Enchantés, en Tyl Tyl y la Cuarta Pared

La prestigiosa compañía francesa Le Fil Rouge Téâtre visita el Teatro Tyl Tyl de Navalcarnero este sábado, y el domingo estará en la Sala Cuarta Pared de Madrid con Enchantés, un poético montaje sin palabras al que dan forma movimiento, música y pintura, y en el que dos hombres se acercan y crean su propio idioma: un ritual con sonido íntimo desde el corazón, un espectáculo vibrante donde la danza y la música son uno.

Funciones:
Sábado 11 de marzo a las 17:00 h. en el Teatro Tyl Tyl (Navalcarnero)
Domingo 12 de marzo a las 17:30 h.  y a las 19.00 h. en la sala Cuarta Pared (Madrid)
Edad recomendada: A partir de 1 año.
Duración: 30 minutos aprox.


Una escena de Echantés

A Gruta da Garganta, en Alcalá de Henares y Colmenar

A Gruta da Garganta cierra la trilogía sobre la odisea del lenguaje de la compañía La Casa Incierta, tras En la punta de la lengua y La caverna sonora. Se basa en una investigación sobre la génesis del lenguaje desde los primeros balbuceos del bebé hasta sus vocalizaciones al escuchar el canto lírico. El público participa de un maravilloso viaje a través de las resonancias, ecos y disonancias del lenguaje, del juego y del canto dramático. Todo ello en un espacio lúdico en el que también se hace uso de proyecciones. Un espacio que algún niño ha descrito como “la entrada a un arcoiris”. 


Una escena de A gruta da garganta

Funciones:
Sábado 11 de marzo a las 18:00 h. en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares.
Domingo 12 de marzo a las 17:30 h. en el Auditorio Municipal de Colmenar Viejo.

Edad recomendada: A partir de 3 meses.
Duración: 35 minutos aprox.

Fragile, en Leganés y en el Centro Cultural Pilar Miró

Creado por Marina Montefusco y su compañía Le Clan des Songes, Fragile es un espectáculo de títeres poético y visual que explora el desequilibrio y la inestabilidad. En escena, un universo patas arriba que habla del placer de superar las propias limitaciones. La escenografía mantiene ocultos a los manipuladores en la oscuridad. Los titiriteros utilizan con gran destreza la técnica bunraku (un títere manejado por tres personas), que aporta a los objetos magia, movimientos rápidos y sensación de ingravidez.

Una escena de Fragile

Funciones:
Domingo 12 de marzo a las 18:00 h.  en el Teatro Gurdulú de Leganés.
Viernes 17 de marzo a las 18:00 h. en el Centro Cultural Pilar Miró de Madrid.

Edad recomendada: A partir de 3 años.

Duración: 35 minutos aprox.

Retahilando, de Eugenia Manzanera, en el Círculo de Bellas Artes

Una actriz (Eugenia Manzanera) y un músico (Iovis Fernández) enredan y tiran del hilo hasta poner en pie esta obra de pequeño formato concebida para ser disfrutada por pequeños y mayores, que ha sido galardonada en FETEN este año. Retahilando es un homenaje a los dichos, refranes y retahílas tradicionales, a través de los que van apareciendo los personajes y sus historias. Empieza la vida, un ovillo se convierte en péndulo, en tiempo. Una figura humana comienza a caminar; una nana la llama, no a dormir, sino a vivir. La vieja tejedora Sis-Sas teje el mundo, teje el tiempo.


Una escena de Retahilando
Funciones:
Domingo 12 de marzo a las 12:00 h. en la Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Sábado 18 de marzo a las 18:00 h. en el Centro Cultural (Sala Real) de Becerril de la Sierra.
Domingo 19 de marzo a las 18:00 h. en el Auditorio Municipal de San Martín de la Vega.

Edad recomendada: a partir de 4 años.
Duración: 55 minutos aprox.

viernes, 17 de febrero de 2017

La compañía Marie de Jongh trae a Madrid dos de sus montajes más aclamados: Kibubu y Amour

Marie de Jongh, la compañía vasca revelación de los últimos años en teatro infantil, viene a Madrid estos días con dos de sus espectáculos más laureados: Kibubu, que podrá disfrutarse en La Casa Encendida dentro del ciclo En Familia (18 y 19 de febrero a las 12:00), y Amour, programada dentro del Festival internacional de artes escénicas para niños y jóvenes Teatralia (varias fechas de marzo en distintas localidades de la Comunidad de Madrid).
Desde que se fundó en 2008, Marie de Jongh ha logrado crear una marca propia basada en la creatividad y calidad de sus propuestas, la apuesta por el lenguaje gestual y sonoro, y las historias emotivas que conmueven a pequeños y mayores, lo que la ha convertido en una de las compañías de referencia en el panorama teatral familiar, merecedora de premios tan prestigiosos como el que otorga FETEN (la Feria Europea de Artes Escénicas para niños y niñas, que justo está celebrando ahora su XXVI edición).

Una escena de Kibubu

Kibubu, este fin de semana en La Casa Encendida

Kibubu habla -sin palabras- de la libertad y el respeto a los animales y de cómo los humanos nos relacionamos con ellos. La obra nos presenta a Cocó y Xebas, una pareja artística de payasos con más ilusión que éxito. Para el futuro espectáculo que preparan, Xebas decide introducir un elemento sorprendente: un gorila de verdad, de carne y hueso. Está convencido de que si lo doma y le enseña los diferentes números, su suerte cambiará y ganarán el aplauso del público. Sin embargo, no sólo el gorila va a aprender de esta experiencia; Xebas y Cocó aprenderán una lección inolvidable.
Función ambientada en el mundo del circo, de estética clownesca y vintage, uno de sus principales atractivos es la incorporación del personaje del gorila, planteado de manera naturalista, lo que le valió el Premio FETEN 2014 a la mejor caracterización y al mejor actor masculino. La propuesta cuenta también con el Premio Tournesol al Mejor Espectáculo, y formó parte del Festival Teatralia en 2015.

Una escena de Kibubu

Amour, uno de los platos fuertes de Teatralia

Pero Marie de Jongh volverá pronto a tierras madrileñas, esta vez para estrenar aquí su montaje Amour, que le valió a la compañía el Premio FETEN 2016 al Mejor Espectáculo, y que es uno de los platos fuertes del Festival Teatralia este año.
Espectáculo poético y de impresionante carga visual, Amour es un ambicioso reto que pone en valor un teatro que pueden disfrutar juntos niños y mayores. Una reivindicación del teatro como lugar de encuentro para compartir emociones y reflexiones, dudas y certezas.

Una escena de Amour
Teatro de gesto apoyado en máscaras, Amour nos habla sobre el amor en sus múltiples manifestaciones: el amor infantil, el de la amistad, el amor entre hombre y mujer, el amor entre mujeres, y también el de la senectud, cuando lo esencial se ha desvelado y podemos liberarnos de ciertos prejuicios. Amour nos hace reflexionar sobre la delgada línea que existe entre la desafección y el amor incondicional. Es un canto al encuentro entre diferentes. Los protagonistas de esta historia no saben que el amor siempre da otra oportunidad… 

Una escena de Amour

Marie de Jongh ya estuvo en Madrid el pasado mes de noviembre: la Sala Cuarta Pared ofreció, englobado dentro de las '31 Semanas Internacionales de Teatro para niños y niñas' de Acción Educativa, otro de sus espectáculos más representativos, Querida hija, que obtuvo también el Premio FETEN en 2012.
Ahora hay nuevas oportunidades para disfrutar del trabajo especializado de esta estupenda compañía.

FICHA ARTÍSTICA Y PRÓXIMAS FUNCIONES

KIBUBU

Dramaturgia y Dirección: Jokin Oregi
Actores: Tomás Fernández Alonso, Ana Meabe, Javier Renobales

Edad recomendada: A partir de 4 años
Funciones: sábado 18 y domingo 19 de febrero a las 12:00 h. en La Casa Encendida (Madrid).

AMOUR

Dramaturgia y Dirección: Jokin Oregi
Actores: Javier Renobales, Ana Martinez, Ana Meabe, Pablo Ibarluzea, Anduriña Zurutuza
Dirección artística, escenografía y vestuario: Elisa Sanz

Edad recomendada: A partir de 7 años
Funciones en el marco de Teatralia:

San Lorenzo de El Escorial. Real Coliseo de Carlos III
Sábado 18 de marzo - 19:30 h. (público general)

Alcalá de Henares. Teatro Salón Cervantes
Domingo 19 de marzo - 18:00 h. (público general)

Pinto. Teatro Municipal Francisco Rabal
Sábado 25 de marzo - 19:00 h. (público general)

Móstoles. Teatro del Bosque
Domingo 26 de marzo - 18:00 h. (público general)