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domingo, 28 de enero de 2024

La feria brilla en El Patio

Feriante, como panadero, como bombero...: FERIANTE. Un oficio como otro... Ese es el deseo de Concha, una de las veteranas feriantas que generosamente ha prestado su voz al armazón de este espectáculo, el quinto ya de El Patio Teatro. La compañía riojana dignifica al gremio en una pieza-homenaje donde rescata el ambiente de las antiguas barracas, las atracciones clásicas, las tómbolas, los puestos de tiro-pichón, el algodón de azúcar, las luces y el ruido... "Tienen más cuento que el tío de los caballicos", diría mi abuelo materno. Aunque esta vez el cuento no es ficción, sino documento: recoge las historias de trabajadores reales de las ferias mediante entrevistas grabadas, fotos de álbumes familiares, música popular de la época, con el habitual lenguaje de El Patio, entre lo poético y lo nostálgico, sostenido por la narración oral y objetual. Bajo la tesis de que todo el mundo tiene un vínculo con la feria, se asoman a la trastienda de quienes la hacen -e hicieron- posible, recorriendo a través de sus anécdotas algunos pasajes de la historia reciente de España.


Un momento del espectáculo Feriantes, de El Patio Teatro

Y es que ser feriante no es un oficio cualquiera, hace callo y se lleva a cuestas: es una forma de vida cada vez más amenazada por la precariedad y el desarraigo. Ellos trabajan cuando los demás se divierten, rulando sus atracciones de pueblo en pueblo en ese calendario azaroso de las fiestas patronales. La hambruna de la posguerra empujó a muchas familias españolas a echarse a los caminos para ganarse la vida, a montar una caseta, un cachivache... con lo poco que tuvieran.  De ahí que veamos tanta carretera en escena (ojalá también en gira). La idea de viaje, trashumancia o fugacidad está presente desde el inicio, y buena parte de la historia se desarrolla en cabinas de camión, remolques de juguete o el interior de una caravana. Uno de los cuadros más logrados de la función es el retrato de los distintos conductores cuya indumentaria cambia a la par que evoluciona el país (hitos sociales que se leen en toques como los adornos colgantes del espejo retrovisor -Naranjito, Cobi...-: ¡genialidad!) 

La coproducción propuesta por el CDN ha permitido a esta compañía abonada al pequeño formato engrandecerse literalmente en escena. No sólo por la oportunidad de crear un trasto escenográfico de mayor envergadura, sino por la ampliación del equipo. Izaskun Fernández dirige esta vez, y a Julián Sáenz-López se suman dos acertados fichajes: Alejandro López y Diego Solloa. Ambos actores, curtidos en más que tablas, aportan canciones en directo (de los Beatles a palos flamencos, saltando por entrañables temas de la Radio Orquesta Topolino), un ímpetu nuevo, y la grata habilidad de transmitir alegría.  


Un momento del espectáculo Feriantes, de El Patio Teatro

Con la viva voz como reclamo, anda jaleo, jaleo, y pasen y vean..., feriantes y titiriteros comparten caminos, vida ambulante, cercanía con el público, montaje y desmontaje. Todo es farándula y promete regocijo, aunque algunos crean que el teatro tiene más glamour. Una de las atracciones que la obra rememora es el Teatro Júpiter, un pabellón de autómatas que recorrió todo el país a mediados del siglo XX con gran éxito en las ferias, recientemente restaurado. Se anunciaba como Palacio de las maravillas del arte (no cabe más expectativa de ilusión en un título). Y es que "todos necesitamos un poco de fantasía para hacer la vida más amable". Tuvimos el honor de asistir a la función con algunos miembros de la familia Ducal, artífices del mítico teatro de marionetas. Su historia (como la de tantas otras estirpes de feriantes: los Romez, los Vila, los Zizines...) engarzada por varias generaciones, constituye una de las principales fuentes documentales de esta obra. No faltaron los guiños y los saludos cómplices al acabar.


Un momento del espectáculo Feriantes, de El Patio Teatro

Cada pieza que estrena El Patio es una declaración de amor al arte que profesan. Nos encanta  la humildad, el respeto y el entusiasmo con que se entregan a lo que tienen entre manos. Quizá este sea su espectáculo de mayor complejidad técnica por la exigencia rítmica y la profusión de utilería, recursos y transiciones. Más allá de los múltiples premios que atesoran desde sus inicios en 2010 o su participación en festivales de prestigio, su éxito se basa en ese boca-oreja agradecido que agota entradas cuando una función vale la pena de verdad. Con Feriantes sirven un capricho escénico que sabe a piscolabis y deja ganas de más, un collage de recuerdos de la infancia, un nuevo retablo de las maravillas que -con su ineludible dosis de idealismo-, no oculta las penurias de sus protagonistas.


viernes, 12 de marzo de 2021

HUBO una vez... La historia de los pueblos sumergidos rescatada por el Patio Teatro

Hubo una vez... un pequeño pueblo perdido en las montañas, con sus casas de piedra, su plaza mayor, su torre de la iglesia, su cementerio. Hubo una vez una pareja de enamorados que se habían hecho viejitos tomados de la mano mientras la vida se escapaba de ese lugar. Hubo un puente sobre el arroyo serpenteante, el baile incansable de la luna, el invierno que acabó quedándose. Hubo... la ilusión de conocer el mar. Pero el agua inundó el pueblo, y con él quedaron embalsados los sueños de sus habitantes.

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

¿Es posible que a un títere hecho apenas de madera y trapos se le salga el corazón del pecho de puro amor?, ¿ver la imagen vívida de un helicóptero intentando rescatar a una anciana del tejado al que ha trepado?, ¿contener toda una vida en 45 minutos?  ¡Ya lo creo...! El teatro es magia y en él todo es posible. La tormenta nos pilla desprevenidos y acabamos empapados hasta las trancas de esta melancólica historia que la compañía riojana El Patio Teatro trae de nuevo a Madrid en el marco del festival Teatralia. Estrenada en 2018, y Premio FETEN 2019 al mejor espectáculo de títeres, llega a la Sala Mirador y al Corral de comedias de Alcalá de Henares muy depurada.

Tras el éxito de A mano (que ha hecho múltiples giras dentro y fuera de nuestro país), Hubo es la segunda obra de El Patio, fruto de un intenso trabajo de investigación acerca de los pueblos sumergidos, que pone sobre la mesa el drama de la despoblación. Un tema de especial interés desde la óptica actual, cuando la pandemia está invirtiendo las tornas e impulsa la fuga de gente de las grandes ciudades a entornos rurales ante la posibilidad de nuevos confinamientos. 

Hubo entronca además con la última producción de la compañía, Conservando memoria, que ha hecho temporada recientemente en la Sala de la Princesa del Centro Dramático Nacional agotando entradas. Ambas escarban en los lugares y las cosas que habitamos, contraponen lo rural frente a lo urbano, ensalzan las pequeñeces de la vida cotidiana, y hacen protagonistas de la acción a los mayores, uniendo el mundo de los abuelos y el de los nietos.

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López suelen partir de lo sencillo para contar lo importante. Lo rudimentario, lo apenas esbozado, manejado por ellos, deviene en profundidad. Mueven más que las manos en un espacio escénico dividido en cuatro zonas de acción que conlleva esta vez más trabajo físico.

Uno de los hallazgos de este par de creadores, además de ahondar en temas como la muerte, la soledad, o el abandono -vetados habitualmente de la oferta para público infantil-, es mostrar otras formas de contar: hasta para tender una tela hay que estar enamorado. El mimo con que colocan y  descolocan, manipulan los personajes, la utilería... compone en segundo plano una delicada coreografía que entraña el respirar de la función. 

Un momento del espectáculo HUBO, de El Patio Teatro. Foto de Clara Larrea

Admira la idoneidad con que usan la metáfora. Por ejemplo, el agua es presencia continua aunque no está físicamente. El sonido incesante de la gotera difumina los límites imaginarios de un paraje que acabará desbordándose; o las referencias navales, el buceo, la pesca... El agua riega, salpica, cala.

La amenaza de la desaparición se cuenta con sombras y música... Llegan las máquinas y los árboles caen. El pueblo se vacía, (vemos huellas de pasos infantiles marcadas en la tierra a la que ya no volverán) Y la maleta desvencijada de la protagonista se torna hogar: ahora es cama, balcón, refugio... Barco de vela en el que navegar su pérdida desde la atalaya irreductible del tejado.

Nos conmovió especialmente la fantasía de la viejita remembrando con la boina y la cubeta al que fue su compañero; brillante despliegue de trabajo objetual. La imaginación, una vez más, nos salva de cualquier desdicha. Y todo ello sin decir una palabra. 

HUBO

Producción: El Patio Teatro
Dirección, interpretación, escenografía, iluminación, sonido y vestuario: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López
Distribución: Ikebanah Artes Escénicas
Género: Teatro de títeres y objetos
Festival Teatralia
Lugar: Corral de Comedias de Alcalá de Henares
Funciones: Viernes 12 y sábado 13 de marzo a las 19:00 h.
Duración: 45 minutos
Edad recomendada: A partir de 8 años

viernes, 9 de octubre de 2020

Conservando memoria, de El Patio Teatro: ¿Qué ingredientes necesita una vida para ser extraordinaria?

Teatralia, el festival que cada año lleva a los escenarios de la Comunidad de Madrid las mejores propuestas escénicas para público infantil y juvenil, se quita este octubre la espinita del parón pandémico recuperando algunas de las funciones que en su momento tuvieron que cancelarse. Una de ellas es Conservando Memoria, una pieza deliciosa que  rinde homenaje a lo extraordinario de las vidas cotidianas, y loa a los abuelos de todos a través de los de su creadora. La compañía riojana El Patio, especializada en teatro de objetos, vuelve a Madrid después de embelesar en FETEN, donde fue distinguida con el Premio a la mejor autoría por este trabajo. De nuevo el detallismo, el tono intimista y el baile de menudencias como invitación a una velada mágica colmada de emotividad.

Una imagen de Conservando memoria


No hay ninguna mentira en escena. Y eso es justamente lo más preciado de Conservando Memoria: su autenticidad. Izaskun Fernández, actriz-catalizadora de historias y presencias, realizó durante años entrevistas a sus cuatro abuelos. Sus respuestas -costumbres, querencias, ilusiones...- fueron el sustrato para componer una fábula escénica que, si bien parte de un material personalísimo y localista, expande sus ramas y toca temas universales, como la importancia de la memoria, el miedo a la muerte, la singularidad de los orígenes, o el legado que nos dejan nuestros antepasados.
Tamizada por esa inspiración genealógica, El Patio nos regala una joya artesanal para paladear lento, en la que los personajes principales -los abuelos de Izaskun-, son botes de conserva, y sus pequeñeces diarias se engrandecen al son de un bolero frente a un mueble aparador.

Una imagen de Conservando memoria


La receta: una selección de recuerdos en lata envueltos en papel pintado con aromas rústicos, un buen  manojo de semillas y raíces, cucharada y media de azúcar, una pizca de sal, un pellizco de pimentón, unas hojas de laurel para alegrar el camino... y dosis extra de nostalgia.

Una imagen de Conservando memoria


"No quiero cerrar las tapas de los botes, 
quiero abrirlas y que miremos juntos al interior 
de este viaje que empieza como el de mis abuelos, 
en una montaña de sal, y que no sé dónde termina"


Una imagen de Conservando memoria

Conservando memoria arroja una candorosa reflexión sobre el valor de atesorar los recuerdos, se disfruta con el corazón encogido, y hace rodar lágrimas y saltar risas a la par. Porque somos lo que recordamos. Y como dice la obra, "recordar es volver a pasar por el corazón". Porque todos tenemos abuelos. Y porque cualquier vida, por sencilla que sea, puede ser extraordinaria. Función encantadora en todos los sentidos, para no perdérsela, allá donde se brinde.

Conservando memoria

Producción: El Patio Teatro
Construyen, escriben, dirigen, iluminan y juegan: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López
Distribución: Ikebanah Artes Escénicas
PRÓXIMAS FUNCIONES (TEATRALIA):
Lugar: Sala Cuarta Pared (Madrid)
Función: Sábado 10 de Octubre a las 18:30 h.
Lugar: Centro Comarcal de Humanidades Sierra Norte. La Cabrera (Madrid)
Funciones: Domingo 18 de octubre a las 17:00 y 19:00 h.
Duración: 45 minutos
Edad recomendada: A partir de 9 años

miércoles, 27 de noviembre de 2019

A mano y Hubo, teatro familiar de pequeño formato de la mano de El Patio

La compañía riojana El Patio visita Madrid este mes de diciembre con dos propuestas de teatro familiar de pequeño formato: A mano, un retablillo de títeres de cerámica y objetos que podremos disfrutar el próximo fin de semana (30 de noviembre y 1 de diciembre) en Espacio Abierto La Quinta de los Molinos, y Hubo, fábula gestual sobre los pueblos vaciados que estará en el Teatro de la Abadía del 27 al 29 de diciembre. Una oportunidad fantástica para descubrir a esta compañía volcada en lo artesanal, que en cada nuevo trabajo revela la grandeza de lo minúsculo, la magia de lo cotidiano, la hermosura que se esconde en los detalles ínfimos.

Un momento del espectáculo A mano

A mano: 'objetos de ocasión' o la ocasión de los objetos


Hoy hablamos del arte de la maravilla. O cómo emocionar con apenas un pedazo de arcilla que se transmuta en personaje al momento, materia inerte a la que las manos desnudas insuflan vida ante los ojos asombrados. A mano es una historia modelada con barro, un viejo mueble de alas de madera, un puñado de objetos de desván, luz cálida y tenue, y cuatro manos cómplices y juguetonas. 
Parece que vislumbramos a dos actores, pero Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López, fundadores de El Patio hace ya casi una década, son aquí veinte dedos desbordantes de expresividad y gracia que consiguen adentrarnos en una diminuta alfarería y que volemos con las figuras que nacen del torno. La compañía se fraguó al calor de esta obra, A mano, que surgió como proyecto final de la Escuela de Artes de Logroño y ahora nos traen a la madrileña Quinta de los Molinos.

Un momento del espectáculo A mano
Un hombrecillo de cerámica se siente solo y atrapado tras el escaparate de la tienda de 'objetos de ocasión' en la que espera a que alguien lo escoja para llevárselo, consumido por el enorme deseo de escapar de una vida anodina. (Podría pasarnos a cualquiera). Pero vemos cómo el amor y la amistad le salvan de sus pequeñas frustraciones y le ayudarán a medir la escala de sus sueños.

Hay quien piensa que 'lo teatral' debe ser algo grandilocuente y pomposo; sin embargo, propuestas como ésta, concebida en miniatura, confirman que hay otras formas no convencionales de contar, de destilar la esencia de las cosas. Que con humildes mimbres y mucha delicadeza se puede componer un espectáculo inmenso.

Un momento del espectáculo A mano (Lukasz Michalak / Madrid Destino)
Y qué mejor carta de presentación para estas manualidades que un palmarés de reconocimientos tanto nacionales como internacionales, que incluye el Premio FETEN 2013 al mejor espectáculo de pequeño formato, el Premio del Público al mejor espectáculo en el Festival Encinart 2012, o el Premio a la maestría y el refinamiento excepcionales en la manipulación de objetos del Impuls Festival de Bucarest en 2015. Justos logros para este admirable ejercicio de contorsionismo manual, cuyos artífices se dejan -literalmente- la piel. Una pieza de cámara tan bonita como triste, que no dulcifica su desenlace, porque también es necesario mostrar que los fracasos forman parte de la vida.

Un momento del espectáculo Hubo

Hubo... una vez una mujer que se resistía a abandonar su isla de piedra


El segundo montaje de la compañía, Hubo, es otra joyita escénica llena de encanto y poesía que recala también en Madrid a final de año, en cinco funciones enmarcadas dentro de la programación navideña del Teatro de la Abadía. Un espectáculo sin palabras que habla del amor, la pérdida, la soledad, la memoria y el arraigo. Un homenaje a los pueblos, al mundo rural y a las personas que lo habitan, donde El Patio continúa su línea expresiva que aúna plasticidad y gestualidad con historias de fuerte enfoque social. El Premio al mejor espectáculo de títeres que les ha concedido este año FETEN (la Feria Europea de Artes Escénicas para niños y niñas) avala la calidad de su trabajo. 

Desde el humor y el amor 
a esas historias que dormitan
como las de tantos pueblos 
bajo las aguas 
que un día fueron 
bosque, pasto, cultivo, escuela o verbena...

Un momento del espectáculo Conservando memoria
A su paso por la anterior edición del Festival Pendientes de un hilo, reconocía esta pareja de artistas que son unos "enamorados de la magia de los títeres, de los objetos que cobran vida, algo que engancha a pequeños y mayores". Volverán a Madrid en marzo de 2020 en el marco de Teatralia con su última producción, Conservando Memoria, una conmovedora oda a los abuelos de todos, cocinada con latas, botes de conservas y dosis extra de nostalgia, que no hay que perderse por nada del mundo.

A MANO

Producción: El Patio Teatro
Reparto: Julián Saenz-López e Izaskun Fernández
Lugar: Auditorio del Espacio Abierto Quinta de los Molinos
           (c/ Juan Ignacio Luca de Tena, 20. Madrid)
Funciones: Sábado 30 de noviembre a las 12:30 y a las 18 h.
                  Domingo 1 de diciembre a las 12:30 h.
Edad recomendada: A partir de 6 años.
Duración: 45 minutos.

HUBO

Lugar: Teatro de la Abadía
            (c/ Fernández de los Ríos, 42.Madrid)
Funciones: Viernes 27 y sábado 28 de diciembre a las 17:00 y a las 19:00 h.
                   Domingo 29 de diciembre a las 12 h.
Edad recomendada: A partir de 8 años.
Duración: 45 minutos.