jueves, 23 de abril de 2020

El estómago de la ballena, de Luis Fernando de Julián: teatro de cuidado a la familia y al medio ambiente

El estómago de la ballena, del autor madrileño Luis Fernando ("Nani") de Julián, fue la obra ganadora del último Premio ASSITEJ España de Teatro para la Infancia y la Juventud (acaba de convocarse la XXI edición) Sus páginas nos adentran en un viaje oceánico a través de las mujeres de tres generaciones (abuela, madre, nieta) que necesitan entenderse para reencontrarse. Ecos de una Moby Dick actualizada en esta fábula escénica con sabor a ensueño y trasfondo marino, medioambiental y social.

Portada de la obra El estómago de la ballena, ed. ASSITEJ

El teatro también se lee, y esta vez nos detenemos en una obra que por la actualidad del tema que aborda nos ha parecido especialmente oportuna, en un momento en que la toma de conciencia sobre la responsabilidad individual y colectiva en el cuidado del entorno -y por tanto, del planeta- es una necesidad. Como lo es también cuidar los lazos familiares, o atender a nuestras raíces en pos de la identidad y autenticidad propias. Urgente y fabuloso que el teatro hable de los mares que contaminamos con plástico, de la memoria perdida, de los ancianos dados por dementes en residencias, de los anhelos convertidos en residuos.

El estómago de la ballena forma parte de la colección de teatro juvenil de ASSITEJ (disponible en su web), pero como buena obra que se pretenda abierta a todos los públicos, adolece de distintas capas de lectura, por lo que tiene un alcance mayor y se presta al debate y al contraste de diferentes percepciones tras un final metafórico que alivia los nudos.
Suman muy positivamente en esta propuesta la poética del lenguaje, la capacidad de evocación de imágenes, la claridad estructural, y la contemporaneidad del planteamiento, sin un ápice de didactismo.

Fotografía: ASSITEJ (Un momento de la  lectura dramatizada de la obra)

Al contar sólo con tres personajes y distribuirse la acción en diálogos cortos, escenas muy dinámicas, y pocas localizaciones, resulta un texto muy adecuado para representarlo en casa, en centros educativos, o para grupos de jóvenes aficionados al teatro.

La obra no se ha estrenado aún, si bien el pasado 11 de enero de 2020 fue presentada en el VII Ciclo de Lecturas Dramatizadas de ASSITEJ que tuvo lugar en el Auditorio de la Casa del Lector de Matadero (Madrid) a cargo de la Escuela de Teatro Arbolé, y que incluyó un posterior encuentro y coloquio con el autor, Luis Fernando de Julián.

Fotografía: ASSITEJ (Un momento de la  lectura dramatizada de la obra)

Una isla inaccesible, una abuela que no miente, miedos que se llaman unos a otros, y la ballena que canta...


El estómago de la ballena es la historia de la Abuela Carmen, única habitante de una isla de plásticos que flota a la deriva. Puede que también sea la historia de su hija que recuerda, mientras limpia, cómo su madre le lavaba el pelo con jabón y un poquito de miel. O tal vez sea la historia de Lucía, que conoce a su abuela por primera vez y en ella se descubre a sí misma al tiempo que entiende el significado de olvidar a los seres queridos.
De ninguna manera, El estómago de la ballena es la historia de una ballena y su estómago lleno de plásticos, que surca los océanos en busca de tres mujeres que le ayuden a sacarlos. De ninguna manera. O tal vez sí… La confusión nada cerca de la poesía y en esta obra de teatro el mar recorre cada escena.

*Recomendada a partir de 9 años.

viernes, 21 de febrero de 2020

FETEN 2020 cierra una edición de lujo marcada por la calidad y el rigor de las propuestas, en la que se ha ampliado el palmarés

Gijón se ha convertido durante siete días en un escenario ambulante que ha acogido los últimos trabajos de las principales compañías del sector escénico infantil. La convivencia de estilos, técnicas, lenguajes y públicos ha imperado en uno de los programas más atractivos de los últimos años.

Según la RAE,
fetén (del caló fetén 'mejor', var. de feter.)

1. adj. Bueno, estupendo, excelente.

2. adj. coloq. Sincero, auténtico, verdadero, evidente.

Pues eso: todo ha ido fetén en la Feria Europea de Artes Escénicas para niños y niñas de Gijón, que este febrero ha celebrado ya su vigésimo novena edición. FETEN. No hay un festival con un nombre más ideal. Alegría de teatros llenos, de compañías entregadas, de multiplicidad de propuestas, de calles abiertas bullentes de historias, músicas, risas y asombros. Mamá Teatriz ha cumplido tres años y medio enfocando al teatro infantil y familiar de calidad, y FETEN, cuna y brújula del sector en nuestro país, era una cita imprescindible. Ha sido un privilegio asomarse, estar presente, zambullirse a compartir y contrastar visiones con tantos profesionales que, desde distintas parcelas (programadores, distribuidores, productores, artistas, asociaciones, medios...), trabajan, crean, debaten... sobre los cuentos que les contamos a nuestros niños desde los escenarios.


Ayuntamiento de Gijón engalanado para FETEN 2020

A veces parece que el éxito debiera medirse en cifras: cantidad de artistas invitados, número de funciones programadas, ración de estrenos, total de asistentes, duración de los aplausos. Y realmente las cifras de FETEN 2020 son un espectáculo. Pero no vamos a exponerlas, porque lo importante no es eso: lo que de verdad queda no es el peso, sino el poso. Regresar a casa, o al hotel, rumiando una idea, reflexionando sobre lo que ha sucedido, en vivo, ante los ojos, valorando el propósito de cada proyecto, las destrezas entrenadas, las horas de ensayo, el cuidado puesto en la expresión; recordando la espontaneidad de las carcajadas de los niños, sus muecas de fascinación, o sus silencios... Reconocerse distinto al acabar la función. Desear volver: ese es el éxito.

Si la convocatoria atrae cada año a más público -tanto general como profesional- para atender a un teatro habitualmente considerado menor, tal vez es que se están haciendo las cosas bien. Los gijonenses se vuelcan en el que es ya el evento cultural más importante de la ciudad. Los visitantes se van contentos, después de participar del ambiente festivo, conocer el trabajo de otros compañeros, contrastar impresiones, escapar al mar; después de haber descubierto unas cuantas maravillas en este amplio escaparate de obras escogidas.


Vistas de Gijón desde la playa de San Lorenzo

Por dónde van los cuentos...

Nuestra experiencia ha sido intensa y provechosa: en apenas cuatro días hemos asistido a unos dieciocho espectáculos, y con todo ese bagaje en la retina y un acercamiento a la programación global, podemos entrever ciertos rasgos comunes en el tipo de propuestas escénicas que se destinan a la infancia y la juventud: se mantiene la tendencia a abordar temas sociales, el tratamiento de conflictos cotidianos en el seno de la familia, y los mensajes ecologistas. Sobreviven las revisiones de cuentos o mitos clásicos desde una óptica contemporánea, pero cada vez más se ponen en pie dramaturgias originales y con sabor autobiográfico.

A nivel formal, destaca la interdisciplinariedad; es una constante la mezcla de lenguajes, con una  simpatía cada vez mayor por integrar las artes circenses, así como el trabajo físico y la danza, en detrimento de un teatro puramente de texto. En propuestas de sala, apreciamos que disminuyen los juegos de interacción directa con el público. Ha habido también mucha música en directo acompañando la acción, y el uso recurrente de sombras y proyecciones audiovisuales, con adecuaciones dispares. Los montajes concebidos para primera infancia suelen decantarse por el gesto sin palabras y la experimentación sensorial. El auge de los objetos animados ya no es novedad, aunque sí sorprende el menor peso de los actores en beneficio de los títeres como protagonistas únicos de las historias. Es decir, en muchas ocasiones, hay más trabajo de manipulación que de interpretación. Las funciones oscilan entre los 30 y los 60 minutos de duración en la mayoría de los casos, dependiendo del rango de edad al que van orientadas, y en suma, como es tan diverso el abanico de opciones, hay para todos los públicos, y para cualquier preferencia.

Un momento del espectáculo 'Donde van los cuentos', de Claroscvro Teatro


Obras con premio


Los premios FETEN que se otorgan al término de la feria suponen el reconocimiento del sector profesional y en consecuencia, una marca de calidad. El acto de entrega tuvo lugar en el Patio del Centro de Cultura Antiguo Instituto el viernes 14 de febrero, para acabar de enamorar a todos los ya apasionados por las artes escénicas para la infancia.
La compañía valenciana Maduixa se alzó con el Premio al Mejor Espectáculo por Lú, una poética pieza que aúna danza, artes plásticas y tecnología para hablar del poder de la creatividad como forma de evasión ante la dureza de la vida. Otro cuento de habichuelas mágicas que dejó boquiabiertos a los asistentes en la Colegiata de San Juan Bautista, espacio ritual tan propicio para sesiones intimistas.

Un momento del espectáculo 'Lú', de la compañía Maduixa
La Maquiné inauguró el certamen y despuntó por su ambientación inspirada en la pintura rosa de Picasso, logrando el premio a la mejor caracterización y vestuario para Acróbata y Arlequín. Volveremos a verles pronto en el festival Teatralia de la Comunidad de Madrid.
La requerida compañía Marie de Jongh, con Jokin Oregi a la cabeza, conjuró al miedo con Ikimilikiliklik (Mi pequeña), y volvió a llevarse el premio al mejor espacio escénico.
La Negra nos sumergió en una atmosférica aventura a bordo del Nautilus. 20.000 leguas de viaje submarino, actualización de la novela de Julio Verne donde se lleva al extremo la investigación escénica con el agua y la luz, provocando imágenes de potentísima fuerza visual, una cadencia hipnótica, y remolinos de conciencias. Original propuesta que le ha valido el Premio FETEN a la mejor labor de sensibilización medioambiental.

Un momento del espectáculo 'Nautilus. 20.000 leguas de viaje submarino', de La Negra
El Premio a la mejor versión de un clásico ha recaído en la compañía La Canica, de Pablo Vergne, por su espectáculo Orfeo y Eurídice,  sencillo ejemplo de cómo acercar la mitología a los niños sin aspavientos. La habitual reutilización de materiales reciclados marca de la casa (perchas, cartones, trapos, utensilios de cocina...) con los que construyen títeres y decorados, dos actrices estupendas, y soluciones brillantemente creativas. La veremos también a finales de marzo en Teatralia.

Y qué importante es contar con una buena dramaturgia: el Premio FETEN 2020 a la mejor autoría ha sido ex aequo para El Patio Teatro, por Conservando Memoria, y para Pata Teatro, por Debajo del tejado. Dos funciones deliciosas, de lo mejorcito que se lleva esta edición. Curiosamente, ambas rinden homenaje a lo extraordinario de las vidas cotidianas; la primera loa a los abuelos, la segunda a los vecinos... que todos tenemos o tuvimos.

Un momento del espectáculo 'Debajo del tejado', de Pata Teatro
Lo más preciado de Conservando Memoria es su autenticidad. El Patio nos regala una joya artesanal para paladear lento, obra personalísima inspirada en el árbol genealógico de la actriz, Izaskun Fernández, en la que los personajes principales, sus abuelos, son botes de conserva y sus menudeces diarias se engrandecen al son de un bolero en un mueble aparador. Una reflexión sobre el valor de atesorar los recuerdos, que hizo rodar lágrimas y saltar risas a la par. La obra está incluida en la próxima edición de Teatralia y visitará en abril el madrileño Espacio Abierto Quinta de los Molinos.
Otro ramo de historias se esconden Debajo del tejado de los malagueños Pata Teatro. Macarena Pérez Bravo y Carlos Cuadros volvieron a hacer gala de su complicidad brindando actuaciones encantadoras en torno a las vidas y secretos de los habitantes de un bloque de edificios al que nos invitan a asomarnos. Magia, humor y sensibilidad combinadas con maestría.

Un momento del espectáculo Conservando memoria, de El Patio Teatro
Había muchas ganas de ver lo nuevo de Teatro Paraíso, Úniko, segunda colaboración de Iñaki Rikarte en la dirección, que traía una historia sobre los celos infantiles y cómo influye en las relaciones familiares la llegada de un bebé. Una farsa caricaturesca con un enfoque controvertido que pone a los padres frente al espejo. Destaca su escenografía de diseño (ideada por Ikerne Giménez), totalmente al servicio de la acción. La actriz que manipula al muñeco protagonista, Maite Bayón, ha ganado el premio FETEN 2020 a la mejor interpretación.

En el apartado de funciones extra programadas en sesión golfa en el patio del C. C. Antiguo Instituto (orientadas a público juvenil y adulto), David Vento impactó con Neardenthal, una brutal  coreografía con sesgo antropológico en la que tres bailarines enraizados y un actor-chamán se dejan la piel -sin metáforas-. Muy merecidamente coronado como el mejor espectáculo de noche.

Un momento del espectáculo 'Nube nube', de Periferia Teatro
Entre los montajes que no pudimos ver están Nube Nube, de Periferia Teatro, que ha sido distinguido con el Premio FETEN 2020 al mejor espectáculo de títeres y objetos (recientemente programado en el ciclo Titerescena del CDN); Pinocchio de Teatro Gorakada (compañía galardonada también el año pasado por El viaje de Ulises), con premio a la mejor dirección para José C. García, y Crusoe, de la compañía Markeliñe, que exhibió la mejor música. El Premio FETEN 2020 al mejor espectáculo de primera infancia ha sido para  Inspira Teatre, por  KL'AA, tu canción.

En un año en el que el jurado de la Feria ha ampliado su palmarés, merecen un hueco en esta crónica otras propuestas que, aun sin premio, nos han calado, como la distopía futurista de Claroscvro Teatro, Donde van los cuentos, un minucioso trabajo metaliterario para títeres de mesa, máscaras y grandes pliegos pop-up sobre el valor de los libros para la humanidad; la excelente interpretación de Ramón Ródenas en el naufragio de Rob, de Teatre de l'Abast y Zero en Conducta, y el buen rato convidado por Eugenia Manzanera, bufona de oficio con tal gracia y salero que cualquier padre o madre querría llevársela a casa. La cuentista salmantina volvió a enCandelar con su arte centrado en el poder de la palabra, captando la atención de los más pequeños en el vestíbulo del Museo Nicanor Piñole: juegos de manos, papiroflexia, un catálogo de guantes transmutados en animales, y su tradicional retahíla de acertijos, coplillas, guiños y colorismo.
Mención especial para los cirqueros rockeros de Rolabola, que aguantaron acrobacias y vuelos bajo la lluvia a redobles de batería y punteos de guitarra eléctrica gracias a un público solidario que los acompañó en la calle y jaleó hasta el último número.

Aperitivos, exposiciones, y actividades paralelas


Pero FETEN no es sólo un muestrario de las últimas tendencias del campo escénico orientadas a público infantil; es un espacio de encuentro que fomenta los intercambios y la cooperación. La Feria reúne anualmente a agentes especializados de toda España y de Europa con el objetivo de potenciar el mercado y promover la organización de foros de debate, jornadas, exposiciones, talleres, etc.
En este sentido, las cinco asociaciones principales del sector, ASSITEJ, TTP, AAT, Te Veo, y UNIMA presentaron las II Jornadas de Dramaturgia para la infancia y la juventud, que tendrán lugar del 21 al 25 de julio en la Escuela Navarra de Teatro, y donde la dramaturga Maribel Carrasco, considerada "la Suzanne Lebeau mejicana" impartirá un taller.

Presentación de las II Jornadas de dramaturgia para la infancia y la juventud
Asimismo, la Escuela de verano de la UNIMA informó sobre los cursos de su XIX edición, que se celebrará en Avilés del 27 de junio al 5 de julio y contará con profesionales de la talla de Fabrizio Montecchi como profesor del taller de teatro de sombras "El alma de las cosas"; Rene Baker profundizará en el teatro de objetos con "Dando vida a la metáfora"; y el autor Luis Fernando de Julián se centrará en la dramaturgia para títeres, con "Palabras que actúan".

Rosa Díaz, La Rous, Premio Nacional de Teatro para la Infancia y la Juventud 2011, conmemoraba cuarenta años de carrera con una exposición en el C. C. Antiguo Instituto en la que nos guiaba a través de  fotografías, carteles, restos de decorados y retazos de recuerdos por algunos de los momentos que han entretejido toda una vida de dedicación al teatro. Y cuarenta años entre hilos de títeres cumplían también Os Monicreques de Kukas, que lo han celebrado con la exhibición de algunas de sus creaciones más representativas, entre ellas, prototipos de mecanismos habilitados por la compañía para mover marionetas singulares.

Fotos de la obra 'Paradisi', de la cía. Lavi e Bel, en el que participó Rosa Díaz en 1994

Itziar Pascual (Premio Nacional de Teatro para la Infancia 2019), entregó a Rosa Díaz el Premio Nacional ASSITEJ por su contribución a las artes escénicas para la infancia y la juventud de calidad, y Hugo Salcedo recibió  de manos de su predecesora, Lola Fernández de Sevilla, el IX Premio Juan Cervera de Investigación por su ensayo sobre La inmigración en el teatro para la infancia y la juventud de México. 

Marionetas de la exposición del 40 Aniversario de Os Monicreques de Kukas

Y mucho más: encuentros breves entre compañías y programadores, asambleas, instalaciones, brindis y otras fiestas, y la labor de la facilitadora-pro, -este año Pepa Marteles-, cuyo objetivo era poner en contacto a profesionales que no se conocieran; quizá gracias a esos encuentros fructifiquen algunos de los montajes que veremos el año próximo.

Instalación de 'Retablos mecánicos', de Peus de porc, en la Escuela de Comercio
Es momento ahora de hacer balance, también de hacer memoria, de volver sobre los ecos que aún planean sobre las calles de Gijón, y favorecer que esos rastros se conviertan en oportunidades de exhibición, de más viajes, de más alcance, de más teatros abarrotados de familias por toda nuestra geografía. Ganas de repetir el año que viene en el que será el 30 aniversario de FETEN, que ya tiene fecha: se celebrará entre el 21 y el 26 de febrero.


jueves, 20 de febrero de 2020

Cosas que pasan en FETEN

En FETEN ocurren cosas curiosas, 
como llegar a la ciudad gris y templada bajo la leve llovizna, que los graznidos de gaviota se mezclen con el tráfico, y tener la poderosa ilusión de quien contempla una escenografía.
Ocurren cosas divertidas, 
como cruzarse por la calle con más gente perdida entre los mapas virtuales para acabar aceptando la amabilidad de un vecino cualquiera que te acompaña a tu destino. 
Ocurren cosas sorprendentes, 
como que alguien te salude con familiaridad porque ha leído algún artículo del blog y te sigue en redes sociales; o sentarse por azar al lado de personas desconocidas a las que en realidad ya conocías tras haber intercambiado e-mails sobre algún espectáculo.
Ocurren cosas increíbles, 
como encontrarse fortuitamente con un compañero actor al que sólo has visto en los escenarios, ¡y descubrir que vive en tu misma calle!; o coincidir fuera de contexto con el mago que ayer te embelesó en el interior de una caravana misteriosa...

Caravana-espectáculo La Máquina de Héctor Sansegundo
Ocurren cosas mágicas,
como volver a ver a la primera profesora que tuve en un taller de teatro universitario, hace más de veinte años, y que se despida con un "gracias por recordarme".
Ocurren cosas enriquecedoras, 
como que los participantes más veteranos instruyan a los novatos sobre las dinámicas de funcionamiento de la Feria; que todos aprendan del trabajo de los demás.
Ocurren cosas admirables, 
como la omnipresencia de los miembros de la organización en los múltiples espacios escénicos habilitados, y a todas horas, velando por que todo estuviera a punto, controlando los aforos, buscando soluciones siempre con una sonrisa.
Suceden cosas tiernas, 
como la concurrencia intergeneracional de niños, padres, abuelos, tíos, primos, amigos... disfrutando de lo mismo.

Un rincón de la escenografía de 
'¿Dónde está cuando ya no está?', de COMA14Teatro

Ocurren cosas reveladoras, 
como que las propuestas de dos compañías diferentes nos trasladen su homenaje a los abuelos, exactamente en el mismo lugar, utilizando ingredientes muy similares, con apenas 24 horas de diferencia...
Ocurren cosas hermosas, 
como quedarse a solas, sorpresivamente, en silencio, vagando entre las fotos, carteles, partes de utilería, retazos de recuerdos de la exposición conmemorativa de los cuarenta años de carrera de Rosa Díaz, La Rous. Y dejar una dedicatoria agradecida en el libro de firmas, ahora que nadie nos ve.

viernes, 7 de febrero de 2020

La Maquiné inaugura FETEN 2020 con Acróbata y Arlequín y dirigirá la próxima Gala de los Premios Max

La compañía granadina La Maquiné está viviendo uno de los momentos más dulces de su carrera. Joaquín Casanova y Elisa Ramos llevan doce años haciendo un trabajo de hormiguita que cada vez encuentra más reconocimiento. Con varios espectáculos en gira por múltiples ciudades españolas, finalizada una exitosa temporada en el Teatro Isabel La Católica de Granada, y habiendo pasado por el Teatro Real de Madrid, inauguran la edición de FETEN de este año con su nuevo espectáculo, Acróbata y Arlequín, y acaban de anunciar que son los encargados de dirigir la XXIII Gala de los Premios Max de las Artes Escénicas que se celebrará el próximo 29 de junio en el Teatro Cervantes de Málaga.

Un momento de Acróbata y Arlequín (Imagen cedida por La Maquiné)
Nosotros vimos Acróbata y Arlequín en noviembre, dentro del programa pedagógico familiar el Real Junior, y disfrutamos mucho de la propuesta. No son muchas las compañías especializadas en público infantil invitadas a actuar en el coliseo madrileño. La Maquiné se ha ganado ese privilegio gracias a su afán por ofrecer creaciones muy visuales caracterizadas por una cuidada factura y una estética de fábula, a su dominio de la técnica, y, muy especialmente, a la importante labor de divulgación de la música clásica y lírica. Basta ya de asociar a los niños las típicas melodías simples y repetitivas, o estridentes canciones poperas con letras ripiosas. Para ellos, ¡claro que sí! las exquisitas composiciones de Erik Satie y Francis Poulenc, que fluyen del piano en directo de José López-Montes y acompañan idealmente una historia inspirada en la trastienda de los circos ambulantes de principios del siglo XX ambientada en la pintura rosa de Picasso. 

Un momento de Acróbata y Arlequín (Imagen cedida por La Maquiné)
Noé Lifona, magnífica voz a quien ya habíamos visto colaborando con la compañía El espejo negro en obras como Óscar, el niño dormido, es el maestro de ceremonias que presenta, cuenta, canta y nos abre el telón de esta carpa, morada de entrañables habitantes que iremos conociendo mediante el juego y el divertimento. Evocadoras proyecciones, títeres de gran tamaño que requieren la manipulación de varias personas, siluetas, sombras, y un trabajo de cuerpo más clownesco de lo habitual -¡por algo estamos en un circo!- plasmado principalmente en la gestualidad de la payasa que interpreta Elisa Ramos, quien logra gran complicidad con los niños gracias a su ingenuidad y su flequillo móvil, y cuya presencia en escena se agradece y se añora, así como en el devenir del joven protagonista de la función, Pablo (vivaz y atinado Alejandro Conesa), un  vagabundo callejero que cumple su sueño de formar parte de una familia de saltinbanquis. Y por supuesto, no faltan los malabares, la trapecista, la magia, y los animales amaestrados, a los que Pablo aprenderá a cuidar, respetar y amar, porque de eso va la historia: del valor de convivir en armonía y con libertad.

Un momento de Acróbata y Arlequín (Imagen cedida por La Maquiné)
Preciosa la escena nocturna del tejado en que las palomas intentan robar al chico el mendrugo de pan, muy efectista y conseguida la gran tormenta en la que se pierde la cabra Rosita y todo el público ayuda a buscarla, y brillante el número final que justifica el título de la función. La obra fue distinguida con el Premio al mejor espectáculo infantil y familiar en la Feria de Ciudad Rodrigo 2019, y ha sido seleccionada para el catálogo PLATEA 2020. 


FETEN y Los Max


Un plato fuerte sin duda para la inauguración este fin de semana de la Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas, FETEN, que alcanza ya su vigésimo novena edición, donde recalarán las últimas tendencias del sector escénico infantil. 90 compañías de nueve países mostrarán sus espectáculos, con 17 estrenos y más de 250 funciones programadas, lo que supone un récord en su historia y consolida al festival como un referente nacional y europeo en su género. La Feria se celebrará entre el 8 y el 14 de febrero en Gijón, y allí estará Mamá Teatriz para sacarle todo el jugo y contároslo.
Y atentos estaremos también a la próxima Gala de los Premios Max, organizada por la Fundación SGAE, que tendrá lugar en junio en el Teatro Cervantes de Málaga y estará dirigida por Joaquín Casanova y Elisa Ramos. Bajo el lema 'El arte de escuchar', La Maquiné orquestará una nueva fantasía a medida de los premios más importantes de las artes escénicas en España, como bien saben hacer, para todos los públicos.

Acróbata y Arlequín

Producción: La Maquiné y Agencia Andaluza de Instituciones Culturales (Junta de Andalucía)
Colabora: La Laboral, Ciudad de Cultura, Gijón
Dramaturgia: La Maquiné
Dirección: Joaquín Casanova
Adaptación musical: José López-Montes
Actores multidisciplinares: Alejandro Conesa, Elisa Ramos y Natalia Calles
Canto lírico, narración y actor: Noé Lifona
Músico pianista: Daniel Tarrida / José López-Montes
Lugar: Teatro Jovellanos
Paseo Begoña, 11. Gijón (Asturias)
Funciones: Sábado 8 de febrero a las 19:30 h. y domingo 9 de febrero a las 18 h.
Duración: 60 minutos
Edad recomendada: A partir de 4 años

viernes, 24 de enero de 2020

Taslima, Caperucita roja de Bangladesh: volver a la esencia para contar el cuento

No a todos los niños les cuentan cuentos de hadas. Depende de en qué país, ciudad, o realidad vivan, el cuento cotidiano transcurre menos feliz. Había una vez una niña, conocida como Taslima, Caperucita roja de Bangladesh, alumbrada por Colectivo Ópalo, que por discreta, humilde y pequeñita podía pasar desapercibida en la cartelera... Después de hacer temporada en el Teatro Lagrada, el verano pasado fue finalista del Certamen Barroco Infantil del Festival de Almagro, ganó del II Certamen Nacional de Artes Escénicas de los Teatros Luchana, y este enero ha recalado en el renovado Galileo. Se trata de una obra formalmente muy sencilla, pero fuera de lo común, que invita a un viaje iniciático con Caperucita como pretexto para contar una historia mucho más original, con un trasfondo de denuncia social y desde un universo poético personalísimo.

Un momento de Taslima, Caperucita roja de Bangladesh
Taslima es una niña costurera, cose día y noche, noche y día, hasta que un día se queda enredada en el hilo rojo del forro polar que tejen sus manos. Y enredada y más enredada..., se golpea contra la puerta de la fábrica, ¡y la puerta se abre! Taslima respira y ve el bosque ante sus pies. ¿A dónde ir? Entre tanto trabajo, Taslima ha olvidado todos los caminos, pero lo que sí recuerda es que nunca ha visto el mar... ¡y su abuelita vive al lado del mar! Una respiración muy honda, dos, tres..., ¡ahora sus pies vuelan! Taslima deja atrás la fábrica -donde el lobo feroz es el jefe explotador- y se sumerge en el bosque para llegar hasta la casa de su abuelita, caminando hacia el mar, bosque a través...

Este curioso argumento augura una ceremonia plagada de sugerencias en la que nos guían con  delicada entrega Flavia Turci y María Cantero, formadas en teatro físico y danza contemporánea, miembros del Colectivo Ópalo. La agrupación nació en 2015 como iniciativa profesional para reunir a distintos artistas provenientes del teatro, las artes plásticas, la danza o el circo, con la técnica de crear de manera colectiva y artesanal tanto el texto, como la escenografía o los títeres. Nos cuentan las actrices que a través de la investigación fueron enrolándose en el trabajo objetual y la animación de la materia hasta concebir esta revisión de Caperucita, tejida con mimbres rudimentarios en un intento por dejar traslucir la belleza que reside en materiales pobres y esenciales.

Y efectivamente, lo primero que llama la atención es el esquematismo de la pieza, con decorados de cartón y tela, y un personaje central apenas figurado en tres trazos de alambre y papel, portado con gracilidad de movimientos, dulce voz y tierna afección por María Cantero, cuya mímesis con la muñeca no deja de asombrarnos, ¡cómo logra que la veamos tan linda...!

Un momento de Taslima, Caperucita roja de Bangladesh

El texto, plagado de imágenes poéticas, interpela constantemente al público, llevándole a evocar y componer mentalmente los matices de una historia en la que los pequeños espectadores participan con frescura, obligando a las actrices a una escucha activa y al reto de la improvisación, como en el sendero de recuerdos que los niños van construyendo al compartirlos de viva voz, y que ilumina la andadura de Caperucita... En su huida de la fábrica de trabajos forzosos, la protagonista debe atravesar un bosque lleno de incertidumbres para vencer sus miedos, y se va encontrando con compañeros de viaje de lo más variopinto, como la abuelita Garbanza (hallazgo genial), luciérnagas mensajeras, una flor que se deshoja, o los habitantes del Pueblo de Nadas, donde cada cual sólo hace lo que le corresponde hacer, sin salirse de lo previsto. Pero Caperucita conseguirá que un boxeador con guantes de plastilina, convencido de que sólo sabe luchar y golpear, acabe aprendiendo a bailar.


Un momento de Taslima, Caperucita roja de Bangladesh

En el bosque el río baila coloreado con los tintes de la fábrica, 
se oye el ruido de los tigres de Bengala, 
hay caminos sembrados de luciérnagas, 
sombras que hablan, 
campos abiertos donde las nubes cobran formas extraordinarias

Toda la acción está impregnada de una estilización gestual armonizada más allá de lo coreográfico, encantamiento al que suma la música original compuesta por Diego Torres y Yerik Nuñez, que envuelve la historia de un tono intimista y mágico.
Hay mucho sentido artístico, un gran empeño en el trabajo con sombras, y un concepto de esencialidad en la narración oral y en la puesta en escena que supera la rusticidad de los elementos que se utilizan. Sin duda una Caperucita excepcional que merece continuar su viaje en otras salas, de la mano de muchos niños.

Taslima, Caperucita roja de Bangladesh

Producción: Colectivo Ópalo
Creación: María Cantero y Flavia Turci
Reparto: María Cantero y Flavia Turci
Lugar: Teatro Galileo
c/ Galileo, 39, Madrid
Funciones:
25 y 26 de enero a las 16:30 h.
Duración: 65 minutos
Edad recomendada: De 3 a 12 años

jueves, 23 de enero de 2020

Boom del teatro documental en la reapertura del Galileo con la triple Fiesta de Lucía Miranda

Nos invitan a la Fiesta que The Cross Border Proyect ha montado en el Teatro Galileo, gozadera escénica que es ya un runrún, y nos encontramos con que la fiesta es triple: se extiende al patio de butacas y prosigue después en las aulas y en las casas familiares ampliando los espacios de debate y celebración. Fiesta, Fiesta, Fiesta trenza las historias de los siete magníficos, -un grupo de estudiantes de tercero de la ESO de un instituto español- e ilumina sus mundos con el propósito de dar poder y visibilidad a chavales que raras veces son protagonistas de las ficciones que consume el  gran público. Una apuesta de teatro documental verbatim, (confeccionado a partir de entrevistas a personas reales) que fue finalista a mejor autoría de los XXII Premios Max, servida por un reparto coral y ardoroso que provoca el entusiasmo en cada sala que la acoge. Anoten esta etiqueta: #YoSoyDe... el buen teatro para todos los públicos.

Un momento de Fiesta, fiesta, fiesta, de The Cross Border Proyect
Cuando se empieza a correr la voz del "no te lo pierdas" enseguida pica la curiosidad a los teatreros y poco a poco ésta crece en círculos concéntricos: mucho público en familia y procedente de la comunidad educativa llenaba las gradas del Teatro Galileo, al saberse una propuesta concebida y enfocada desde y hacia el mundo adolescente (se admite el pase a la Fiesta a partir de trece años)
La compañía fundada por Lucía Miranda, The Cross Border Project, tejedora de proyectos teatrales-educativos, lleva girando este trabajo desde 2016. Ya se presentó en Madrid en el Teatro Español agotando localidades, y va camino de lograr lo mismo en el Galileo, espacio municipal cuya reapertura festejamos, que aspira a convertirse en estandarte del teatro para público juvenil en la capital, así como en vivero de dramaturgias contemporáneas, como ocurre en otras ciudades. Juan Jiménez, director de los Luchana, ha tomado recientemente el mando de la sala de máquinas, y los estrenos programados en este arranque del año auguran ya una temporada prometedora.

Un momento de Fiesta, fiesta, fiesta, de The Cross Border Proyect
La dramaturga, directora y arteducadora Lucía Miranda, becada por el INAEM para crear Fiesta, fiesta fiesta dentro del V Programa de dramaturgias actuales recogió -grabadora en mano- los testimonios de casi cuarenta personas de un instituto público de secundaria: alumnos, profesores, madres y personal no docente. Después ordenó todo ese material vasto y complejo con lucidez quirúrgica hasta dotarlo de nexos y capilaridad. El resultado es una obra de hondo calado social, que estalla en  los escenarios en un momento de pleno auge del teatro documental en España, y que demuestra que hay nuevas y muy honestas formas de levantar un montaje desde cero.

Más de tres motivos de alegría para acudir a verla


Porque rebosa humanidad al retratar a personas reales, no a personajes verosímiles, a quienes todos reconocemos, y a los que se acaba cogiendo cariño: los estudiantes Nate, Kamila, Farah, Mustafá, Hugo, Ionut, Xirou y la entrañable conserje que es como la mami de todos ellos, Alma del instituto, que acabará siendo presa de las injusticias burrocráticas de la Administración.
Por la visión crítica hacia el tinglado de cuerda floja en que se sustenta el sistema educativo español.
Porque contrasta sensibilidades, disecciona estereotipos, transmite, emociona, y pone luz sobre conflictos que son el día a día de los chavales en sus clases: los ligues interraciales frente a los casamientos concertados, los anhelos que se topan con la imposición familiar, la marginalidad, ser pobre hasta pasar hambre, la polémica inagotable del velo de las chicas musulmanas, el mestizaje cultural y los otros conceptos de patria. Todo un torrente de ideas conducido con sagacidad y mesura.
Por la creatividad para encontrar acciones, potenciar la empatía, trascendiendo los dramas personales y entreviendo en sus resquicios la comedia. No se puede contar de forma más idónea que con sombras chinescas la cotidianidad de una jornada de trabajo en un restaurante chino. También ensombrecida, la chica a la que sus padres no permiten tocar la viola nos estremece. 

Aún más: por la seguridad y la convicción sobre la oportunidad del proyecto que la autora imprime a su creación, a todo el equipo, y que traspasa a los espectadores activando su receptividad gracias a los muy enjundiosos coloquios post-función. Hasta el punto de que la propia génesis del proyecto, el cómo se hizo, resulta tan relevante como el qué se hace en escena, arrojando fuerza, verdad, identidad.  
Y ritmo, ritmo, ritmo, para esta Fiesta, fiesta, fiesta.

Un momento de Fiesta, fiesta, fiesta, de The Cross Border Proyect
Que los actores se desplieguen en varios personajes no supone novedad; sí lo es que todos ellos lo hagan con tal afinación corporal, vocal y emocional, valiéndose apenas de un atributo físico -capucha, pañuelo, gafas...- para cada composición, y trabajando el humor sin llegar a la caricatura. No hay fisuras en un elenco que se encuentra en estado de alerta permanente y desbordante de energía, con la dificultad de sostener un texto articulado en buena parte en monólogos, raíz transcrita de las fuentes de manera literal. 
Habrá que estar muy atentos al nuevo proyecto en el que están trabajando, Generación Global, un laboratorio de creación escénica con jóvenes de entre 14 y 18 años de distintos orígenes, con especial atención a migrantes y refugiados, que se presentará en junio en Conde Duque.

Fiesta, fiesta, fiesta

Producción: The cross border proyect
Dirección y dramaturgia: Lucía Miranda
Reparto: Anahí Beholi, Huichi Chiu, Saturna Barrios, Ángel Perabá, Efraín Rodríguez
Escenografía: Javier Burgos
Coreografías: Ángel Perabá
Lugar: Teatro Galileo
c/ Galileo, 39, Madrid
Funciones:
23, 24 y 25 de enero a las 20:30 h.
Duración: 100 minutos
Edad recomendada: A partir de 13 años

viernes, 17 de enero de 2020

La increíble historia de Juan Latino, nueva coproducción de Claroscvro con el Teatro de la Zarzuela

Poner cuidado. Atender y mimar cada detalle en todos los aspectos de la representación escénica, con la convicción de que la belleza es el vehículo perfecto para amar el Arte. Ése es el afán y el don de la compañía hispano-canadiense afincada en Granada Claroscvro Teatro, que sabe contar historias como pocas. Su coqueteo con el Teatro de la Zarzuela -iniciado hace dos años con Perdida en el Bosco- es ya un auténtico romance celebrado por grupos de escolares y familias que abarrotan el ambigú del templo lírico español, esta vez para disfrutar de La increíble historia de Juan Latino, una zarzuela pasticcio (adaptada con fragmentos de otras obras) sobre uno de los personajes más fascinantes del Siglo de Oro: un esclavo que alcanzó el respeto y la fama gracias a su deseo por aprender, su espíritu de superación, y la confraternidad con su amo (el nieto de don Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como El Gran Capitán), convirtiéndose en el primer catedrático de raza negra de nuestra Universidad, y recibiendo la admiración de personalidades como Lope o Cervantes.

Un momento de La increíble historia de Juan Latino. Fotografía de José Albornoz

Realmente es increíble la historia. Y verídica. Que a un chico negro, pobre -¡y esclavo!- le soplen vientos a favor. Que logre alcanzar la libertad y el éxito en su vida a través de la cultura. Pero no por consabido el conflicto vamos a dejar de incidir en la necesidad permanente de impulsar proyectos artísticos que ahonden en la educación en valores. En este sentido, La increíble historia de Juan Latino derriba las murallas artificiales que dividen a los seres humanos, en una clara invitación a la tolerancia y al respeto a la diversidad. 
Juan y Gonzalo de Sessa fueron compañeros de juegos; el sirviente participaba en las lecciones que impartían al joven noble y llegó a prosperar hasta ser reconocido como un gran poeta y humanista, y casarse con la joven blanca Ana Carleval. Sus amores fueron recogidos en una comedia por el dramaturgo sevillano Diego Jiménez del Enciso. Recreándose en un esteticismo historicista, la compañía Claroscvro reedita esta sorprendente historia de amistad fraterna convirtiéndola en una maravillosa fiesta de música y teatro, evocación del mestizaje sonoro y visual de la España de los Siglos de Oro, y fabulosamente adaptada para niños a partir de seis años.

«Que no es negro Juan Latino, 
sino un hombre a quien ha dado el sol más recio que a todos 
por mirar tanto sus rayos.»
Un momento de La increíble historia de Juan Latino. Fotografía de José Albornoz

Francisco de Paula Sánchez y Julie Vachon, alma máter de Claroscvro, son dos artistas al más puro estilo renacentista: escriben, dibujan, cantan, modelan, actúan..., y todo ello de manera brillante, apasionada, y con un gusto exquisito. Ella, más responsable del guión; él más centrado en la dramaturgia musical, la escenografía, el espacio sonoro y la visión escénica general. En esta ocasión han contado con la colaboración de la argentina (y ex miembro de la aclamada y muy cabaretera Lavi e Bel) Larisa Ramos para la dirección actoral. Se aprecia su mano en el trabajo de clown, apoyado por el uso extraordinario de media docena de máscaras expresivas con las que componen los diferentes personajes que intervienen en la historia (la madre de Juan Latino, el comprador de esclavos, la sirvienta, la abuela de Gonzalo, el esclavo celoso...) Julie explota su faceta más camaleónica al encarnar a la mayoría de estos personajes con gran claridad interpretativa. Si bien quienes acaparan mayor atención son los títeres de mesa que dan vida a los dos niños-amigos-hermanos, Juan y Gonzalo, primorosamente tallados, pintados y articulados, negro y blanco, como las piezas del ajedrez al que les gusta jugar, y que serán protagonistas de momentos de verdadera ternura, como el trueque de aprender a leer por aprender a amar que culmina en un sentido abrazo de madera.

Un momento de La increíble historia de Juan Latino. Fotografía de José Albornoz
Todo es preciado, precioso, simbólico y acertado en esta puesta en escena, y se recibe como un regalo: desde el sol central benefactor que la preside, al teatrito de columnas que esconde una biblioteca, pasando por los cubos ajedrezados practicables o la creación de atmósferas. Ineludible destacar también el vestuario de época, diseñado por Javier Fernández, colorista a la par que discreto, y plagado de filigranas. La música barroca en directo está a cargo de Enrique Pastor y Sofía Alegre, que participan en la acción no sólo como intérpretes, sino también con sus muecas y gestualidad. El repertorio musical incluye obras de compositores como Sebastián Durón, Mateo Flecha, Gutiérrez de Padilla, Juan Hidalgo, Mateo Romero o Gaspar Sanz, así como algunos temas populares africanos, está insertado en la historia con idoneidad, y es un deleite para los sentidos. La función incluye también algunas escenas oníricas muy originales (la aparición del espíritu ancestral Gugurumbé, que aconsejará sabiamente al pequeño Juan, y el sueño surrealista de las flores parlanchinas que crean un jardín en su cabeza, metáfora de las ideas que nos despiertan los libros...)

Los niños son uno de los objetivos prioritarios que Daniel Bianco se marcó en su Plan director para el Teatro de la Zarzuela; a fin de que el público más joven se familiarice con la esencia de nuestro patrimonio lírico vienen llevándose a cabo los conocidos como Proyectos Didácticos -en los que se enmarca esta propuesta-, así como el Proyecto Zarza, más orientado a jóvenes, ambas iniciativas con excelentes resultados en los últimos años. Es de gran valor que, gracias a las campañas escolares, los niños tengan la oportunidad de ver estas funciones con sus compañeros de clase, y no siempre mediatizados por sus padres o familiares, que son los adultos que habitualmente les suelen acompañar. Sin duda varía su receptividad; las risas y el goce compartidos con los amigos saben aún mejor (como en Perdida en el Bosco, vuelve a funcionar el gag humorístico de señalar que algo está ocurriendo al final de la sala: ¡todos giran la cabeza para mirar!)

La increíble historia de Juan Latino

Producción: Claroscvro y Teatro de la Zarzuela
Guión: Julie Vachon
Dirección de escena: Julie Vachon, Francisco de Paula Sánchez y Larisa Ramos
Dirección musical: Enrique Pastor
Actores y titiriteros: Julie Vachon y Francisco de Paula Sánchez
Músicos: Enrique Pastor y Sofía Alegre
Lugar: Teatro de la Zarzuela
C/ Jovellanos, 4 (Madrid)
Funciones:
18 y 19 de enero a las 13 h.
Duración: 50 minutos
Edad recomendada: A partir de 6 años