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viernes, 22 de noviembre de 2019

Cuando los niños son los actores (Temporada 3)

Últimamente tenemos la función en casa. Cada vez que nos reunimos con otra familia de amigos, la velada termina con los niños "haciéndonos un teatro". Mueven sillas, tiran cojines al suelo, se colocan trapos encima, sacan instrumentos, traen muñecos y objetos para que participen en la historia... "Mamá, vamos a haceros una función". Nos reparten las entradas, que previamente se han esmerado en diseñar, colorear y recortar. "Tenéis que sentaros aquí en el sofá". Obedecemos. "Silencio, que vamos a empezar". Apagan las luces, y ya está montada la escena. Todos a la espera de que ocurra algo.

Un momento de improvisación casera
Salen al escenario dos niños. 

Niño 1- (Saludando) ¡Señoras y señores, con todos ustedes, el inventor...! (Aplausos)
¡Aquí os presento a mi nuevo súper-invento: el robot...!

Niño 2- ¡Mec, mec...! (Camina con los movimientos articulados típicos de los autómatas)

Niño 1- Este robot puede hacer de todo, ¡cualquier cosa! Por ejemplo..., reír (aprieta un 'botón' en el costado del Niño 2, y éste ríe a carcajadas), o llorar (aprieta un 'botón' en la espalda del Niño 2, y éste rompe en quejidos entrecortados)
(Dirigiéndose al público) ¿Qué más queréis que haga?

Público- ¡Saltar! 

El Niño 1 aprieta otro 'botón' en la barriga del Niño 2, y éste ejecuta saltos acrobáticos.

Público- ¡Bailar!

El Niño 1 aprieta otro 'botón' en la barriga del Niño 2, y éste realiza increíbles movimientos de danza contemporánea.

Niño 1- ¡Tachán...! ¡Y hasta come mariposas!

Niño 2- ¡Mec, mec...! (Hace el gesto)

He intentado transcribir esta escena que se produjo hace unos días en el salón de casa. Una de tantas. La performance continuó y degeneró en gritos, metamorfosis, persecuciones, comedia, drama, y diálogos del absurdo. No había sido guionizada, ni ensayada, no se sabía cómo empezaba ni cómo iba a acabar. Los niños no van a clases de teatro, ni conocen de forma consciente las convenciones básicas del hecho escénico. Sin embargo, había cierta idea de estructura narrativa. Y no cabe duda de que estaban actuando para nosotros, con la misma naturalidad con que se ponen a jugar. 

Hay dos mundos, el mundo de la vida cotidiana y el mundo de la imaginación. 
Cuando los niños juegan, pasan de un mundo a otro de forma natural y libre. 
(Peter Brook)

El juego es el pilar de la improvisación teatral. De ahí brota el material creativo más auténtico y valioso con el que poder construir algo con sentido artístico. Por eso los niños son los mejores actores, y tantas veces, cuando les observamos mientras juegan, nos dejan con la boca abierta. Por eso los actores suelen trabajar "como niños" en sus entrenamientos, a fin de recuperar la capacidad de asombro y la frescura que se diluye con el paso del tiempo. To play, dicen los ingleses para definir el arte de actuar; jouer, usan los franceses. Juguemos más, interpretemos menos. Los niños anhelan que les prestemos atención. Escuchémosles. Pongámonos a su altura para mirarles a los ojos. Contemos las historias que a ellos les interesan. Llevémosles al teatro.

martes, 9 de octubre de 2018

Segunda temporada

¡Mamá Teatriz está de vuelta! Después de un año y medio en el que por exigencias del guión he sido más “mamá” que “teatriz”, retomamos el hilo este otoño con el mismo alborozo y bastantes más tablas. Este proyecto surgió de aunar los que son actualmente mis tres pilares vitales (periodismo, teatro y maternidad). Ahora tenemos a un nuevo 'pequeño espectador' en casa, Félix, que poco a poco va participando de las escapadas y los juegos teatrales. Lope, con cuatro años, lleva ya en su haber una veintena de obras; cuando llega el fin de semana, en vez de pedirme que vayamos al parque, me pregunta si vamos a ir a ver una función... A esta edad prefiere que le cuenten historias divertidas, y le gustan mucho los shows de magia, que conllevan un importante trabajo escénico, aunque yo, teatrera clásica, fuera al principio un poco reacia.

Graderío del Teatro de Títeres del Retiro
Así que, mientras las entradas del blog parecían detenidas, Mamá Teatriz seguía atenta, con las antenas desplegadas, descubriendo en la ciudad montajes estupendos para todos los públicos, recibiendo invitaciones, solicitud de recomendaciones, sugerencias de colaboración... Nos hemos sumergido en la variedad de opciones escénicas ideadas para la infancia y la juventud, hemos conocido compañías, profesionales del sector, escritores, profesores... admirables, volcados diariamente con transmitir a los niños la pasión teatral. No sólo por el afán de encandilar al público joven para asegurar al público futuro, sino por una profunda creencia en el teatro como arte total, que ensancha la mirada y los corazones de chicos y grandes.

Durante este tiempo hemos constatado, además, lo necesaria que es la labor de difusión y comunicación desde un enfoque selectivo y crítico. Las familias anhelan ir con sus niños al teatro y disfrutar de un buen rato juntos, pero, una vez tomada la decisión, hecho el esfuerzo de desplazarse a una sala con los peques, difícilmente tienen la seguridad de que la función que han escogido será de calidad o cubrirá las expectativas.

Teatrito de sombras chinescas caseras
Quizá lo más impactante que me ha brindado este proyecto sea haberme sorprendido en varias ocasiones, hondamente conmovida, maravillada, asistiendo a una obra de 'teatro infantil', como hacía tiempo que no me sucedía como público del 'teatro para adultos'. Gracias a La Rous, Marie de Jongh, Aracaladanza, Claroscuro... y tantos otros hacedores de bellezas que no imaginamos aún.
Todo ello ha sido abono para esta segunda temporada del blog. Qué mejor impulso para seguir.
Así pues, en los próximos meses, continuaremos siendo eco de las delicias que se están cociendo -en las páginas, en las salas de ensayo, en los escenarios- para regalar a nuestros niños; soplaremos pistas de lo que creemos que 'hay que ver'. ¡Cuantos más cómplices se nos unan por el camino, mejor!